Trabajo alienado y propiedad privada en Marx

 

Ya expliqué en el post anterior lo que significaba el trabajo en Marx como actividad vital en los Manuscritos. Según él es la actividad productiva del ser genérico para la satisfacción de una necesidad, el hambre, que era la realidad del hombre en general. La diferencia con el animal es que se supone que el hombre marxista, que es una abstracción al fin y al cabo del hombre individual, esta actividad vital es consciente por el mero hecho de que el ser humano comprenda su trabajo como necesidad física. Entonces si este ser genérico es un objeto, según Marx, la producción de objetos es lo que hace que el hombre se dé cuenta de que existen otros hombres como objetos, la objetivación de la vida genérica del hombre como un desdoble, que no enajenación, de la vida activa, y se contempla a sí mismo en los objetos creados por ese ser genérico-abstracto y de por sí alienado en cuanto abstracción objetiva de su propia conciencia. Este hecho en sí implica la misma alienación que pretende criticar Marx en el pensamiento de Hegel. Ahora bien, Marx dice que cuando la relación se invierte, es decir, no se da cuenta de la propia alienación de sus premisas, aparece el trabajo enajenado, que consiste en que esos objetos de objetivación del ser genérico-abstracto del hombre, que supone Marx con facultades espirituales genéricas (otra vez la alienación en sí misma), se convierten en los objetos de su necesidad vital y no de su actividad espiritual o de sus facultades espirituales. Es decir, esos objetos que uno necesita para comprenderse como un ser genérico colectivo, que son los que hacen conciente la actividad espiritual del hombre, al ser hechos meros objetos despegados de sí y necesarios para la existencia del ser abstracto-genérico y espiritual del hombre, entonces se convierten en objetos enajenados de esa conciencia y extraños a él, lo que supone el primer paso para el trabajo enajenado.

 

El segundo punto del trabajo enajenado es que, si el objeto en sí mismo está enajenado del hombre como ser  genérico por esa necesidad, que antes era actividad espiritual y al objetivarla es enajenación, precisamente por la necesidad existencial, el otro hombre en cuanto a hombre individual y cosa objetivada asimismo estará extrañado de ese ser genérico colectivo, con lo cual el hombre que trabaja enajenando objetos enajena a los otros hombres al ser objetos individuales y no colectivos del ser genérico-abstracto y espiritual. La consecuencia es que todos están enajenados cuando se trabaja para formar objetos, ya que el trabajo enajenado convierte a la naturaleza, que es el cuerpo inorgánico del hombre, otra abstracción a mi juicio, en algo ajeno enajenado del hombre. Si se transforma a la naturaleza, que es el cuerpo del ser colectivo y genérico, el hombre pierde ese cuerpo de sí mismo, siempre abstracto claro para mayor locura, y por tanto, la enajenación parte desde la misma empresa o tarea que es la de modificar la naturaleza para las necesidades del hombre. Como consecuencia de esto la actividad de Marx pretende ser la universalidad activa del hombre como mera subsistencia inmediata a nivel físico, alimentación, vestido, vivienda a partir de su cuerpo inorgánico que le proporciona la naturaleza, pero solo como medio inmediato y no como mediación del objeto para sus necesidades, ya que entonces es la alienación. El problema de Marx es que intenta considerar objetivo lo que en base al mismo principio de partida es abstracto y por tanto subjetivo como espíritu al modo hegeliano. Así la misma premisa es contradictoria en cuanto se pretende explicar lo objetivo del trabajo como actividad transformadora de un ser natural y objetivo, que en realidad es la abstracción del ser genérico marxista como un universal, ya que la misma consideración de la individualidad del hombre es la enajenación del ser colectivo y por tanto el hombre individual es objeto enajenado del ser colectivo y genérico del hombre universal, abstracto para más inri.

 

La enajenación desde la base del pensamiento del trabajo marxista es  la explicación del concepto de propiedad privada en Marx que parte de la base de comprenderlo, no desde el punto de vista de la objetivación del ser inmediato de la naturaleza, sino bajo una esencia subjetiva, como actividad para sí de la persona, del ser sujeto. La persona es el ser individual que es el ser para sí en el pensamiento de Hegel, que es el trabajador y consumidor reconocido por los otros en cuanto se trabaja, como dije en el post anterior. El trabajo enajenado, para Marx, comienza cuando el trabajador por medio de la objetivación mediata de su trabajo, se convierte en sujeto como persona física. Cuando el hombre deja de ser un ser abstracto y genérico para convertirse en un individuo debido a la mediación objetiva de sus objetos necesarios, es decir, que su trabajo ya no consiste en la actividad vital necesaria para vivir sino para producir objetos, estos empiezan a dar lugar a lo que Marx advierte como propiedad privada. Estos objetos pierden el ser objetivo y genérico del hombre para transformarse en objetos de esencia subjetiva de los que se apropia y son extraños al trabajador. Este ser extraño del objeto, que ya no es del trabajador, Marx se pregunta a quién pertenece. Es aquí cuando surge el tema de la propiedad privada en cuanto este ser objeto pertenece a un ser otro, que es la relación que establece el trabajador con un ser otro hombre, el capitalista o patrón, que es la relación directa del ahora objeto extrañado por el trabajador, que al no ser de él y siendo objetivo y hostil, es el capitalista como otro hombre hostil creado por la misma relación de objetivación con el objeto, ya que este mismo hombre pasa a ser objeto individual y no genérico de la actividad vital antes no enajenada, para apropiarse del trabajo ahora convertido en propiedad privada, que en definitiva es le trabajo enajenado. Así incluso el salario se convierte en trabajo enajenado ya que es la mediación para que continúe esta enajenación y por tanto la propiedad privada. El salario es propiedad privada del capital siendo por sí mismos idénticos, según explica Marx en los Manuscritos. Esta misma enajenación del trabajo por el trabajador hace que se constituya una emancipación, lo que daría lugar a la idea de la clase trabajadora, que al emanciparse y ser apropiada en su trabajo por el capitalista se crea un enfrentamiento en cuanto la clase de los trabajadores está alienada del ser genérico humano y la clase capitalista la que provoca esa enajenación o emancipación forzosa.

 

El problema de la propiedad en Marx es que aparece como apropiación de una clase por otra, estableciéndose como relaciones de servidumbre. Esta propiedad no existe si se refiere al ser genérico abstracto, ya que el ser humano antes de ser trabajador es un ser abstracto que genera una actividad vital, cuyo cuerpo inorgánico, que es la naturaleza, genera todo lo que este ser necesita sin el trabajo de objetivación y producción, que aliena su ser genérico convirtiéndose en objeto objetivo e individual si se convierte en producción mediada. Una cosa es ser consciente de esta objetivación, como una inmediación necesaria de la actividad vital de esta abstracción del ser y otra cosa es que esta objetivación se transforme en una producción mediata, cuyo producto esencia la subjetividad o el sujeto convertido en ser individual o persona, que es la alienación del ser colectivo y general de Marx. Entonces hay que recalcar que no existe una propiedad en el Marx de los Manuscritos que se pueda definir si no es como trabajo alienado de la esencia abstracta de un ser colectivo y único. El ser individual es un objeto para Marx, y este mismo objeto está alienado por la objetivación de su trabajo, que se ha convertido en propiedad privada de otro ser individual. La propiedad en Marx es del hombre individual que aliena y está alienado recíprocamente, estableciendo una lucha de contrarios, que es la lucha de clases entre el trabajador alienado y el capitalista que fomenta la alienación a través del salario, el trabajo y la propiedad privada, todos ellos sinónimos.  Por eso la propiedad en Marx tal y como la concibe el presurista es completamente contraria, ya que la base de la propiedad del ser presurista es el yo individual de propio, algo que por sí mismo para el marxismo es alienación del ser genérico abstracto.

 

Para este post solo he empleado mi interpretación sobre los Manuscritos de 1844. Hay una evolución del ser genérico abstracto de Marx en otros escritos, ya que es consciente de la contradicción de presentar un argumento universal y abstracto en contra de su socialismo científico objetivo y concreto. Para una crítica más profunda a Marx, hay que exponer su teoría del materialismo histórico que aparece en La ideología alemana y la idea de la mercancía en relación al trabajo y la propiedad en El Capital I. De todas formas, creo que ha sido interesante estos esbozos para desligarnos de cualquier interpretación semántica ni tan siquiera parecida a Marx, ya que es un problema actual dentro de la Economía Política y objetiva usar términos que provienen del marxismo y asimilarlos para cualquier explicación económica de la sociedad o de una concepción del mundo. Ese no es mi caso.  

 

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Una respuesta a Trabajo alienado y propiedad privada en Marx

  1. romina dice:

    me gustó más este articulo
    gracias!!!!!!!!!!!

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