Origen histórico del concepto de presura (I)

 

El origen histórico (temposuralogía) del concepto de la presura comienza con la repoblación de las tierras yermas del reino astur-leonés a mediados del siglo VIII. La ocupación de tierras despobladas (concepto de materia, hylé) poseídas (concepto de tener, Ejein) ya empezó  a conocerse por presuras y escalios. Esto sucedió en los tiempos de Alfonso II, Ramiro I y Ordoño I, contemporáneos de la empresa repobladora. Ahora bien, lo que destaca de esta empresa repobladora y colonizadora (fundamento o concepto de principio) es su carácter privado (concepto de individualidad, ekastos), de ahí parte el concepto de presura en la actualidad. Esta aventura empieza a producirse a partir de algunos abades, religiosos y particulares, donde las primeras escrituras que las registran no ofrecen indicios de ninguna orden o autorización real. Por tanto es una empresa que se emprende de un modo particular, en un  terreno desértico y despoblado, en la frontera (concepto de reciprocidad, alleloi) de aquella zona del Norte de España. Los colonizadores o presuristas bajo una privada transmisión de dominios disponen de los medios aprehendidos sin que este texto de la donación suscrita implique una validación posterior de los reyes Alfonso, Ramiro u Ordoño, que eran los contemporáneos de las empresas presuristas.

 

 Esta empresa (concepto de actividad-acción finita) privada (individualidad ekastos kathauto singularidad por sí misma) emprendedora (concepto de dinamis o fuerza) de la primera mitad del siglo IX consigue la adquisición del derecho posesorio transmisible a terceros. Los textos del aquella época así lo atestiguan, considerando dos figuras jurídicas, la presura y el escalio, que se entrecruzan entre sí. La donación de bienes por escalio, que significaría ese bien posesorio de lo que se había cultivado en la tierra yerma, suponía una previa aprehensión de la tierra, el régimen de la presura. Así la etimología de la presura surge del verbo prehendere que enseguida se utilizó con la voz presura para registrar la ocupación de un bien raíz sea cual fuera su condición, como un monte, una iglesia, una casa, un molino, una era de sal, es decir, algo que no tuviera dueño, debido al estado particular de la frontera cristiano-musulmana. A veces se usó la palabra prisi para siginificar el acto por el que se ocupaba la tierra o un edificio. En cambio los presores, presuristas (neologismo personal) o colonizadores usaron el pretérito perfecto en primera persona, yo aprehendí o tomé esta tierra, aprehendi-prehendidi. Conceptualmente la esencia griega es un imperfecto, que equivale al pretérito perfecto latino, como lo que fue ser, to ti hn enai, es decir, la presura se esencia o se define en el mismo momento de la aprehensión como concepto. Además sorprende que este hecho sea en primera persona, por lo que es un acto de posesión de un yo que se legaliza por sí mismo con la aprehensión de lo que se toma en la frontera.

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