La frontera presurista

 

Dentro de una temposuralogía propia de un territorio único, la presura como vida del propietario libre, va indisoluble a la frontera y su concepto. Esta frontera aparece desde la entrada de los musulmanes hasta su salida en 1492, es decir, durante 700 años el propietario libre ha mantenido una idea de que su territorio es incierto, ya que la mayoría de estos presuristas, que aunque hayan cambiado su estatus jurídico a lo largo de los años, se mantiene esa idea de lo precario y la aleatoriedad existencial.

    

    En principio la frontera existe en la llamada terra de foris, ya que dentro del territorio de la Galicia septentrional del siglo VIII, anexionada por Alfonso I en el 740, permanecían los estamentos de la jerarquía gótica como los grandes propietarios de tierras, libertos, abundancia de población servil, monedas etc. Asimismo, en las tierras de León y Castilla se anexionó en el 758, pero la lucha por despejar aquellas tierras de los musulmanes, originó esa tierra de fuera o la frontera del Duero, donde los presuristas irían poco a poco cultivando en escalio dando forma a su libertad en forma de bienes posesorios. Siempre al margen de si hubo o no hubo repoblación o no, lo que sí existió es una frontera que cambiaba de una manera fluctuante dependiendo de los ataques e incursiones de los musulmanes. El presurista en aras a su voluntad de libertad, entraba en una empresa difícil, peligrosa e incierta, que se reflejaba en que su propiedad podía ser asaltada y perdida en cualquier momento. Además muchas veces el terreno se labraba en régimen de barbecho por lo cual la incertidumbre era mayor en cuanto que se cultivaba la tierra en un año con dos de descanso. El presurista tenía que tener un espíritu aventurero y sobre todo amar la libertad y la acción propia, para determinar su destino en el cultivo de la tierra con el peligro de la proximidad de la frontera. Hay que pensar que el espíritu de la frontera abarca desde la batalla de Covadonga  en el 722 hasta que los Reyes Católicos toman el reino de Granada en 1492, con lo cual la idea de que en este territorio lo que más se aprecia es la libertad no es muy aventurado admitirlo. La conquistas de nuevos territorios y su repoblación convertía a la propiedad en base al derecho a cultivarla por estos hombres libres, presuristas todos, de la tierra o de las aldeas villa, incluso de la nueva figura jurídica, el municipio, donde muchos contratos colectivos de la repoblación u ocupación de la segunda hornada para organiza la posesión de sus bienes.

       

      Toda estos presuristas tuvieron en común esa lucha de la frontera, ya que muchas de las ciudades, presuras y tierras fueron atacadas nada más establecerse, con el riesgo de su propia vida, es decir, libertad y riesgo van unidos de la mano en la lucha del presurista por resistir en la frontera. Ciudades como León, Amaya, Coimbra, Lancia Burgos etc., fueron atacadas constantemente en el siglo IX así como sus tierras saqueadas, con lo que la mayoría de las veces los presuristas tenían que volver a empezar después de los ataques. La frontera fortalecía la virtud de la paciencia, pero siempre el interés que prevalecía era la afirmación de la libertad propia, que mientras en Europa se pagaba servidumbre feudal, en el territorio fronterizo solo existían hombres libres, presuristas. Asimismo esta migración de hombres que pretendían ser hombres libres en presura, indirectamente mejoraron las condiciones de los que no lo querían, es decir, los hombres que estaban al servicio de los señores gallegos. Estos tuvieron que mejorar en mucho las condiciones de trabajo y su estatus jurídico si aspiraban que sus masas rurales permanecieran a su servicio, con lo cual la frontera, sinónimo de libertad, posesión y mercado, mejorasen sus ventajas.

     

       Por supuesto esta hazaña no tiene parangón en la temposuralogía, ya que la comparación con el pionero americano tiene  más de exageración que de verdad. Aun así el pionero americano contiene una historia corta, pero que se puede comparar en el sentido del presurista. Si bien la frontera americana prácticamente no existió, ya que todo ese territorio ya había sido explorado y ocupado por españoles, sí que se puede comparar la incertidumbre que suponía al pionero el cultivo y mantenimiento de su empresa, y la extracción de sus bienes con el riesgo que suponía. Ahora bien, aquí en España esa idea de la frontera ha permanecido setecientos años, pero, ¿por qué el español solo quiere ser un funcionario? De esto hablaré en otra ocasión

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