Presura y clase social

marzo 22, 2009

 

En nuestra semántica presurista hablar de clases sociales es establecer ya las diferencias, al introducir el constructo de clase, que en realidad es un invento marxista. La teoría de clase social enfoca una historia desde una concepción del materialismo histórico o en su defecto en las ideas weberianas de clase, pero dentro de una temposuralogía los constructos de clase no tienen efecto. Desde una perspectiva conceptual de la presura basada en el yo-aprehendí-y-trabajo-en-escalio, la idea que prevalece es la de la posesión de la acción del cuerpo en una esfera de libertad. Para ello existe una nueva semántica que surge en todos los momentos en el tiempo de la temposuralogía las condiciones adecuadas para definir el concepto de presura. En el caso de los reinos cristianos para la repoblación de la tierra, estas condiciones no ofrecían una explicación de una conciencia de clase, idea por la cual el materialismo histórico parte para su clasificación virtual sino más bien desde la hermenéutica del presurista o acercándonos a la realidad de su pensamiento. ¿Acaso era consciente de su clase el presurista en la lucha por el territorio? ¿Existía una diferencia social cuando no se tenía plena conciencia de lo social? Hay muchos conceptos filosóficos y sociales que han sido construidos a posteriori de cada época. Para una explicación temposuralógica nos tenemos que atener al pensamiento de la época y acercarnos a una interpretación aproximada del concepto puro. Por ello es diferente hablar de presor que de presurista. El presor es el que constituye la figura jurídica de la presura mientras que el presurista es la consecuencia del actor del concepto filosófico creado y esbozado para acercar las diferentes épocas a una idea equivalente en el tiempo, para una explicación de la historia del concepto que es la temposuralogía.

 

En el caso del tiempo de la repoblación no existían clases sociales entendidas desde el punto de vista marxista. Existía el territorio como medio de inmanencia, que daría lugar al concepto de presura. El medio de inmanencia era la tierra y el concepto era el yo que toma la tierra y la trabaja, lo cual acota el término, que es el origen de un pensamiento conceptual. Además en ese medio de inmanencia, que era el territorio coexistían diferentes actores no solo el presurista, sino el hidalgo, el villano, el solariego e incluso el antiguo siervo desvinculado de sus ataduras. En ese medio de inmanencia geográfico había incertidumbre y temeridad coexistiendo en reciprocidad, es decir, el concepto de presura dentro de la tierra como medio y como acción del trabajo se compartía el principio de reciprocidad en cuanto a  la inseguridad y la decisión dentro del marco de la frontera. El límite como horizonte en tanto que concepto filosófico es una diferencia de contrarios, en este caso, la inseguridad por mantener la presura y la decisión y la confianza para salir adelante.  

 

Por ello, es difícil hablar de clases sociales entendidas en la diferencia de una sociedad que compartía el mismo territorio con la misma idea de lucha fronteriza y defensas del territorio. No veo que se admire los valores jerárquicos que tanto Hegel, en su lucha por el reconocimiento por su teoría del amo-esclavo, propia más bien de un feudalismo europeo, y por tanto no aplicable en España ni el materialismo histórico que se basa en esa teoría ni las ideas de Claudio Sánchez Albornoz sobre el heroísmo y la fe celestial. Lo que había era un medio geográfico despoblado, como medio de inmanencia, que significa que no existían barreras verticales que producían estratificación. Por lo tanto, el pensamiento era términos de contigüidad, como aquellos pilones que definían los conceptos, que hablé al principio en el origen de la presura. Este concepto de no-estratificación e inmanencia favoreció a todos los actores por igual con el principio de acción en lo recíproco, acción en la inseguridad y la confianza, en la incertidumbre y la decisión, aptitudes que el presurista ha tenido, tiene y tendrá en una temposuralogía.

 

Como conclusión no se hablará más de clase dentro de nuestra concepción del mundo del presurista, ya que no hay teoría de clase social sino ficción cuando se habla de ella. Solo hay un medio, el territorio en la frontera, que ahora es el mercado. Se hablará de actitud o de aptitud, de medio geográfico y de momentos parecidos e iguales, donde la figura del presurista se destaque a través de la posesión de su cuerpo en el trabajo de un término en lo recíproco de la incertidumbre y la confianza, que en la actualidad se refleja en la figura del emprendedor. Lo que se pretende es abandonar toda semántica que en sí misma clasifique un pensamiento a una ideología. Por tanto, habrá que explicar que entiendo por lo qué es un concepto. El próximo post empezaré sobre el tema.


Propiedad del cuerpo y feudalismo

marzo 17, 2009

 

El problema en España es que la rápida conquista por los musulmanes del reino visigótico peninsular impidió cualquier síntesis, que sí sucedió en el Imperio Carolingio. En dos siglos, los visigodos no pudieron completar una unión administrativa y legal que existía en las dos comunidades ibéricas. Así que la sociedad residual asturiana tuvo que empezar de cero, con lo que la necesidad para la lucha histórica que se avecinaba, impidió que se formara un servilismo de propiedad del cuerpo y de la vida a un señor. Hasta el mismo Perry Anderson de formación marxista admite el hecho de que en la península las características no son homologables al resto de la Europa occidental. Lo más parecido a un feudo en la península fueron los señoríos territoriales y de estos existían más bien pocos. Ya expliqué que el señorío jurisdiccional existía una propiedad libre de la vida del campesino en su relación con el señor, que además ocurrió mas bien tarde, en el siglo XII. Estos señoríos alejados de la frontera que se mantuvo hasta el siglo XV, fueron los inicios del Estado extorsionador en cuanto a los impuestos obligados al hombre libre. Desde nuestra perspectiva presurista, no hubo feudo ni feudalismo, sino principios de la extorsión al hombre libre, por lo que S. Konkin hablaría de la lucha entre los políticos-poder vs emprendedores propietarios libres a los que yo llamo presuristas.

 

Así dice el mismo Perry Anderson que en los reinos cristianos el primer componente de lenta reconquista fueron las presuras compuestas de hombres libres, presuristas propietarios de su cuerpo, que avanzaban en ese territorio fronterizo. El segundo componente es el de las presuras colectivas constituidas por campesinos libres, propietarios de su cuerpo, que constituyeron las Comunidades de Villa y Tierra con un estatuto particular colectivo. Cuando se dice esto, semánticamente se sugiere un colectivismo agrario de compartimiento de los medios de producción que sería en este caso, la tierra. Ese colectivismo solo se puede suponer en las presuras colectivas como figura jurídica que compartían dehesas y pasto, y las posesiones derivadas de ella, pero en régimen de posesión particular. Como ya dije en el post anterior, las presuras colectivas actuaban como una figura jurídica para disputa o cuestiones legales, pero en lo que concierne a la posesión de los bienes estos eran individuales. De todas formas Anderson explica desde una perspectiva marxista, que la mano de obra musulmana retrasó el servilismo en España. Ubieto y Sánchez Albornoz lo niegan ya que los musulmanes en muchos casos mantuvieron sus propiedades, aunque esto ocurrió más tarde del siglo XI, ya que existía una despoblación total en las tierras de las presuras. Se podía añadir que en el Repartyment del Regne de Valencia los moros en principio mantuvieron sus propiedades. El problema fue posterior cuando se les pretendió cambiar de fe y acaeció su expulsión en el siglo XVII.

 

La autoridad del poder real en los siglos IX, X y XI era bastante laxa en la lucha hacia la recuperación de territorio, debido a mantener las funciones militares más que imponer una obediencia servil. Por tanto el espíritu de la lucha fronteriza se mantuvo muchos siglos y por tanto la libertad del cuerpo, que es la base del pensamiento presurista. De todas formas el vasallaje existía pero siempre de un modo peculiar que posteriormente analizaré, aunque incluso así los señoríos territoriales, es decir de propiedad del cuerpo, no fueron nada comunes en la península, dice el mismo P. Anderson, de formación materialista histórica. Incluso en la rápida reconquista de territorio no se consiguió que el campesino libre cediera sus derechos de propiedad, es decir, su cuerpo a un señor de cualquier clase. Esta es la idea que quiero transmitir para una revisión semántica de la propiedad en los reinos de la España cristiana, que lo que predominó fue el hombre libre, propietario de su cuerpo y de su espacio proxémico, al margen de cualquier interpretación religiosa, social, económica, política e incluso étnica.

 

La idea es que dentro de un periodo histórico donde los regimenes feudales aparecieron tanto en Occidente como en su manifestación peculiar en Oriente, en la península cualquier interpretación histórica es más bien una temposuralogía, es decir, la historia desde la perspectiva de la propiedad del cuerpo para moverse en su propia esfera de acción, la presura. Así, el mismo feudalismo tiene que ser revisado, ya que el régimen de complant, en la campiña francesa, los alodios o el derecho itálico a la propiedad, ofrecen una perspectiva bastante diferente al materialismo histórico, que es aceptado incluso por movimientos anarco-capitalistas. Es el problema que conlleva el lenguaje con su carga teórica, que puede confundirnos incluso cuando manifestamos nuestras opiniones desde mi punto de vista del no-estado, el último escalón de la polihermeneútica en Fichte.

 

 


Presuras colectivas

marzo 10, 2009

La repoblación colonizadora del territorio yermo en España, se realizó por hombres libres, lo cual dio origen a varias situaciones que en la Europa feudal no se daban. En el siglo X y aparece en Castilla el embrión de lo que va a ser una institución jurídica que es el municipio. El municipio tiene su origen histórico como municipium en la antigua Roma, donde eran recintos amurallados libres, aunque la condición interior de los ciudadano dependía si eran ciudadanos romanos, esclavos, etc. Ahora bien, este tipo de municipio urbano surge a posteriori en los reinos cristianos de los municipios fronterizos. Estos debido a su peculiar composición de propietarios libres, incertidumbre fronteriza y economía autónoma, se formaron jurídicamente entre ellos mismos y a partir de las presuras colectivas, que se fueron formando en ocasiones cuando existía mucho terreno a cultivar y proteger.

 

Antes de esto habría que explicar si esas presuras colectivas origen del municipio surgen espontáneamente o son debidas a lo que se denominaba vicos y villas con la semántica particular de la repoblación fronteriza. En Castilla estas villas significaron grupos rurales de hombres libres, con posesión de dehesas y pastos y litigando sus privilegios dentro de su propio marco jurídico, incluso acreditando nuevas aldeas, que se fueron constituyendo un sistema básico de habitación en las llanuras castellanas, siempre dentro del marco de la propiedad del hombre libre y lejos del feudalismo que imperaba en la Europa medieval. Además existía un ambiente bélico en ese espíritu de frontera, ya que estaban en permanente estado de incertidumbre en su lucha particular contra los islámicos. A estas pequeñas unidades de habitación se les llamó Villas. Ahora bien, estas Villas de hombres libres fueron las originarias de las presuras colectivas, donde la fundación de estas era una tarea sinérgica con la creación de las villas-aldeas.

 

La acreditación de presuras colectivas a partir de estas villas-aldeas en Castillas se suele establecer por el lugar de origen de los repobladores y sus oficios, dando lugar a villas con topónimos que pertenecían a esto. Además existe documentación a partir de los concejos rurales del condado de Castilla según afirma Menéndez Pidal en su Historia de España. Así, aldeas cuyo nombre explica su fundamento comunitario como Villa Gallegos, Villa Vascones, Villa Castellana etc., surgen de actos de colonización espontánea, que implican el derecho a la posesión de la tierra a nivel colectivo, apareciendo entonces la figura de la presura colectiva donde todos eran propietarios de la tierra repoblada. Menéndez Pidal aporta pruebas de que muchas de estas tierras fueron tomadas por presores, con el pleno derecho del hombre libre. Incluso en León se establecen presuras colectivas, cuyo origen procede de la profesión unitaria de los repobladores, como Torneros, Rotarios, Olleros, Grullarios, etc. En estas presuras colectivas se observa una personalidad de derecho autónoma donde los grupos realizan su negocio interno jurídico, que no se hubiera podido establecer si los que lo conforman no fueran hombres libres. Las presuras individuales de familias libres juntos con un sistema comunitario pero manteniendo los derechos y privilegios del hombre libre, se encuentra en la repoblación de los territorios fronterizos de Castilla y León hasta bien entrado el siglo XI. Aun así, este sistema comunal que se establece inmediatamente, se empieza a transformar en presuras individuales, que si bien giran en torno ala villa aldea, es necesaria esta ocupación individual de la presura, para poder cultivar la tierra. La presura colectiva se hubiera convertido en la dehesa o los pastos de utilización colectiva, así como las aguas y molinos de la villa para disponer de forma igualitaria y se habría transformado en unidades de presura de tipo familiar.

 

Ahora bien, toda esta repoblación acaece al margen de cualquier figura del Estado, en este caso el rey, ya que la inmensidad del territorio fronterizo otorgaba grandes privilegios y facilidades por los teóricos delegados regios. Por otra parte, la división en presuras autónomas para el cultivo y posesión de la tierra y el uso conjunto del agua, molinos, pastos y dehesas, expone una curiosa forma de presura colectiva-autónoma. Es decir, no se puede hablar de colectivismo agrario, sino más bien de propietarios autónomos en régimen compartido. Esto implica que, dentro de los hombres libres y los propietarios, la mejor forma de explotación de la tierra o en el caso del presurista actual (emprendedor) en el mercado, son las pequeñas empresas, ya que las grandes empresas que pretende trabajar gran parte del mercado tienden o tenderán a la fragmentación de su tamaño. Las grandes corporaciones o el Estado suelen ser sinónimos de señoríos territoriales donde el señor es un ente, en este caso impersonal que establece una relación de poder sobre los siervos, que se traduce a base de impuestos en el caso del Estado o del salario, que inhibe la incertidumbre del emprendedor o lo que es lo mismo su espíritu de frontera. En cambio, el primer paso para un presurismo sería la presura colectiva o empresa corporativa, que posteriormente podría derivar a un régimen de presura individual o empresa con mayor autonomía, donde la responsabilidad estuviera mas delimitada en una figura y no en varias, que es lo que sucedía en la presura colectiva o en la empresa corporativa. Además en las presura o empresa individual puede que la acción emprendedora sea más fuerte que en la colectiva.

 


Hombres libres en la repoblación del territorio

marzo 7, 2009

 

El concepto de presura asume una composición fragmentaria entre propiedad, libertad aprehensión y escalio. Ahora bien, el concepto se deriva de la figura jurídica de la presura donde los mismos conceptos pertenecen al acto de un yo que aprehende sobre una tierra yerma para producir en escalio. El presurista, que no el presor, ya que este pertenece a la figura de derecho, es el que comprende y ejerce el concepto de presura pero a nivel filosófico. Por ello, mientras que para la presura la propiedad es posesión para la presura la propiedad ante todo es la del espacio proxémico, que equivale al cuerpo. Esta idea empieza a ser desarrollada por Fichte en su Fundamentación del derecho natural sobre la doctrina de la ciencia, donde termina diciendo que el porvenir de este cuerpo que se desarrolla sobre sí mismo es el no-estado. Ahora bien, esta propiedad del cuerpo sobre sí mismo, como primera norma del presurista se ofrece sobre todo ante cualquier hombre libre y esto ocurre a menudo en la repoblación de España. Gracias al casi nulo influjo del feudalismo en España, donde el señor tenía potestad sobre la vida de sus siervos, es difícil que se pueda explicar un feudalismo en España ya que ante todo predominaba la propiedad sobre sí mismo debido a la falta de medios para esa repoblación de los territorios reconquistados. Sea en régimen de presuras, aprisios, presuras colectivas, enfiteusis, alfoces, alodios etc., el repoblador ante todo era dueño de sí mismo y por tanto libre.  Así que si incluso hubieron donaciones reales, encomiendas repartimientos de tierra a nobles y señores en toda la época del territorio fronterizo, muchas veces se vieron obligados estos a conceder privilegios en forma de concejos, fueros o algún tipo de motivaciones para repoblar estas tierras, que fueron ocupadas por “presuristas” hombres libres propietarios de su propio cuerpo, que labraban la tierra (emprendían una acción con su trabajo) en la materia o lugar (amplitud del mercado) que ellos juzgaban. Además sus acciones se convertían en posesiones que ofrecían como intercambio para otros productos o servicios. La temposuralogía del presurista o del hombre libre se puede exponer en varias fases:

 

1ª Siglo X-Presuras y aprisios. Los hombres libres ocuparon las tierras sin orden real y sin depender del rey. Es el momento más puro de la libertad y la propiedad propia, ya que no se dependía de nadie nada más que de sí mismo y de lo que producía la tierra. Las presuras se forman en el reino astur-leonés mientras que las aprisios se establecen en Cataluña incluso hasta el siglo XI, sobre todo en las comarcas costeras, el Penedés, el Ampurdán, el Vallés.

 

2ª Siglo XI– Comunidades de Villa y Tierra. La repoblación se dirige hacia la frontera del Duero o los Extrema Dueri, aunque ya empieza a necesitarse la aprobación del rey para la ocupación espontánea. Aun así, la población es de hombres libres, que abandonan su vida anterior por la incertidumbre de la frontera, pero por mayores ansias de libertad. El tipo de repoblación son la comunidades de villa y tierra donde se la vida se organiza alrededor de la villa en forma de concejo. Estas comunidades de villa y tierra obtendrán el derecho de propiedad o posesión de ella otorgados por el rey, junto con su capacidad de organización. Estas comunidades tendrán autonomía propia con una normativa jurídica como los fueros, con los privilegios que ello acarreaba que era la propia libertad, por lo que tanto el campesino como el villano de estas comunidades gozaban de una gran libertad.

 

3ª Siglo XII– Señoríos jurisdiccionales. En España había muy pocos señoríos territoriales en esta época cuando aparecen esta nueva figura jurídica de propiedad de la tierra, donde el campesino no era un hombre libre sino un siervo. En cambio el señorío jurisdiccional aparece cuando se van alejando las fronteras y las comunidades de villa que son de realengo pasan a ser señoríos jurisdiccionales. Esto no significa que pierdan su condición de hombres libres ni que el señor tenga propiedad sobre la tierra, sino más bien parece los primeros atisbos de lo que hoy conocemos como el Estado extorsionador, donde el excedente de producción del emprendedor-presurista pasa a manos del Señor-Estado.

 

4º Siglo XIII– Concejos Reales y Fueros. Las concesiones territoriales se dieron a las Órdenes militares y a la nobleza guerrera mientras que para la repoblación de las ciudades se instituyeron los Concejos Reales, con las Carta Puebla, que se otorgaban una serie de libertades y privilegios donde el poblador era libre y propietario de su cuerpo, ya que el Señor no tenía el derecho sobre su vida, como era propio del feudalismo.

 

La repoblación en España se hizo con hombres libres, que comprendían la importancia de ser propietarios de sí mismos y de su propio cuerpo. Las ideas de un pseudo-feudalismo en España no son más que el acontecimiento de la fiscalidad o el gravamen por el exceso de producción en el siglo XII. Es el Estado quasi-feudal del que todavía no nos hemos apartado, aunque sí que ha existido siempre la figura del emprendedor-presurista que inicia actividades para conseguir bienes propios.