Clases de presuras (III). La presura colectiva

La fundación de las presuras colectivas empieza con los vicos o fundación de pequeños poblados alrededor de los castillos, que en Castilla se les llamó villas. Esta repoblación provino de emigrantes norteños del reino de Oviedo y se sureños de la España musulmana. En León fue muy importante los mozárabes, que se establecieron  jurídicamente en las villas, vico, civitates y castras que colonizaron. De estos mozárabes como comunidades religiosas fundaron algunos cenobios, lo cual da lugar a la especulación si en esa repoblación empezó de alguna forma las presuras colectivas, que sería la ocupación de tierras yermas de un modo conjunto. No parece que existiera por los mozárabes una presurización de tipo colectivo en el sentido de un colectivismo agrario sin propiedad de ningún tipo o compartida en origen, ya que según Menéndez Pidal los mozárabes eran bastante individualistas con el sentido de la propiedad[1]. De todas formas lo que hay constancia en un primer lugar es de la toma de presuras en tierras de León por parte de colectivos gremiales, que consta con el nombre de las aldeas que habitaban que designaban el nombre de la profesión como macellarios, grullarios, olleros, torneros, rotarios. Se especula entonces que sin la convalidación regia, debido a la distancia esos grupos por sí mismos hubieran ocupado una serie de tierras yermas en calidad de presura con pequeñas pueblas que su nombre indicaban. Además, se comprueba por los textos de la época que eran poseedores de la tierra que ocupaban.

Hay muchas pruebas de este tipo de pueblas y aldeas de tierras leonesas que parecen realizando transacciones jurídicas. Según Menéndez Pidal en casi todos los casos aparece una autónoma personalidad colectiva del grupo o grupos humanos que realizaban el negocio jurídico[2]. Este negocio jurídico ocupaba tanto la donación y el litigio de las tierras como la labranza conjunta de un valle como sucedió en Campolongo, Estabello y Vega y en Villa Castellana, ya que esto no hubiera ocurrido sino eran propietarios libres. Asimismo en Castilla en el año 932 aparecen muchas aldeas realizando transacciones y negocios jurídicos sin la intervención de la autoridades condales del país. Incluso en tierras galaico-portuguesas hay litigios por cuestiones de términos hombres libres de la aldea de Alikinitia y Villacoua con el conde Ximeno o en Villa Leginosa con el conde Gutierre, que demuestra la existencia de hombres libres en aquellas aldeas como colectivos que litigan por sus derechos posesorios ante cualquier tipo de autoridad o figura. Lo colectivo de la acción judicial presupone un derecho comunitario de hombres libres u homines. Además la fuerza de la solución de los litigios donde los términos se acomodaron a las pretensiones de los litigantes comunitarios vislumbra la fuerza como colectivo de derecho de propiedad libre.

Menéndez Pidal ofrece una gran cantidad de datos sobre este tipo de negocios jurídicos entre colectivos con derecho comunitario de propietarios libres, para explicar que las diferentes comunidades de la repoblación en tierras astur-leonesas, tanto en la repoblación privada como la que él llama la colectiva, fueron debidas a propietarios libres. Por este motivo, piensa que en el siglo XII los llamados homines de benefactoría que gozaban de plena libertad personal y propiedad era debido a ello, ya que se consideraban a sí mismo libres presores y todos los privilegios no podían ser debidos sino a esta plena libertad de propiedad personal. Estos leoneses de libre propiedad se habían apropiado en nemine possidente, es decir, como presuras colectivas en asentamientos espontáneo libres de campesinos emigrantes. El mismo Menéndez Pidal señala varios ejemplos de aldeas leonesas y castellanas en presura colectiva donde se comparten pastos y dehesas continuando, siendo los campesinos propietarios libres. Estas son las de San Vicente, Heterrena, Fresneda, Sotoluengo Modubar Quintana etc., es decir, que al menos cinco de ellas precisan en sus escrituras una posesión de las aldeas de pastos y dehesas compartidas, que autoriza a pensar en un asentamiento colectivo de propietarios libres según él[3]. Lo que incide Menéndez Pidal en este tipo de repoblación es la libertad total de los presores, que durante muchos años en casi toda la edad media, incluso cuando tuvieron que aceptar algún tipo de benefactor en el siglo XIV, siempre fueron propietarios libres, ya que la benefactoría no suponía servilismo, sino un cierto pago de impuestos por esa protección del señor. De todas formas, la figura jurídica virtual de la presura colectiva aparece en cuanto existe una posesión de bienes comunes en las aldeas que se fundan en régimen de presura como asentamientos originarios de una comunidad o colectividad no individual. Ahora bien, hay que explicar que este asentamiento colectivo de aldeas libres en las tierras yermas de León y Castilla, desde bien temprano es una apropiación de la tierra colectiva en las familias de las aldeas. Este fenómeno lo explica así Menéndez Pidal. Dice que la presura primigenia de las aldeas y términos comunales se realizó originalmente en presura colectiva. Según él, la apropiación de la tierra de comunidades rurales que iba a ser el umbilicus del centro urbano del grupo colonizador fue primeramente por presura colectiva, que inmediatamente después existió una ocupación familiar de un solar huerto o heredad, donde la presura colectiva se convertía en la propiedad colectiva de la dehesa, pastos, aguas y molinos aprovechado por todos para el pastoreo, la leña de un modo igualitario y de posesión normal de cada uno de las unidades agrarias de los presores de la comunidad presora. Según Menéndez Pidal este sistema de apropiación de tierra colectiva aparece anteriormente en germanos y francos, con lo que en España es lógico suponer que en los Campos Góticos, las ocupaciones que se realizaron comunalmente fueron en régimen colectivo, sistema que posteriormente se utilizaría para este tipo de presura colectiva en los asentamientos colectivos astur-leoneses[4].

En cuanto al estatuto jurídico de la presura colectiva como documento, según Menéndez Pidal, algunos juristas del siglo XIX registraron restos de un colectivismo agrario en aldeas de León y en Zamora. De todas formas, no parece según él, que existan documentos de los siglos IX al XI, que permitan rastrear con tanta precisión como la presura privada o la oficialista. Aun así Menéndez Pidal observa que se puede admitir la apropiación colectiva del término y la labranza dividida en presuras familiares, pero con un estatuto de colectivización, en cuanto muchas de esas presuras estaban sujetas al negocio jurídico de la propiedad colectiva, es decir, se podían explotar individualmente las tierras, siendo la utilización de las dehesas comunales, pero no de posesión plena. Para ello presenta el caso de Brasoñera donde el estatuto de colonización del término se concedía a un grupo de familias y no a un repoblador individual. Este mismo estatuto incluso la donación comunal, que se realizó de una heredad a un monasterio por los habitantes de Villa Váscones y de una dehesa a García Fernández no deja lugar a dudas, dice Menéndez Pidal, de la propiedad colectiva.

Hay que tener en cuenta que este tipo de repoblación, de propiedad y presura colectiva se realizó al margen de la intervención de los estamentos estatales y la oficialidad, que se habla era una pactología entre propietarios libres. A pesar de que existía un beneplácito por partes de las autoridades, la repoblación tan extensa de las tierras y lo poco poblado y largas distancias de las mismas hacía que fuera muy difícil la intervención del poder. Aun así según Menéndez Pidal la presura colectiva existió y se realizó por un grupo de familias en régimen jurídico de colectivización y en régimen individual de labranza. Las consecuencias de esta exposición que he hecho en varios posts sobre las diferentes presuras se puede extrapolar a la actualidad. Creo que esto merece un post exclusivo sobre las paridades de la presura en la economía actual para una posible oikonomía basada en una geofilosofía teórico-práctica de aprehensión actual. El próximo post hablaré de ello.

 


[1] Menéndez Pidal, pág. 49, Historia de España, Tomo VII*

[2] Menéndez Pidal, pág. 51, Historia de España, Tomo VII*

[3] Menéndez Pidal, pág. 54, Historia de España, Tomo VII*

[4] Menéndez Pidal, pág. 57, Historia de España, Tomo VII*

 

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