Política y económica de la oikia-presura

noviembre 21, 2009

Toda concepción del mundo, sistema o filosofía parte de unos principios que se estructuran y soportan para conectar, relacionarse entre sí y dar coherencia al pensamiento. En el caso de la presura como un yo aprehendí esta tierra y la trabajo en escalio, hay varios componentes metafísicos como principio. En primer lugar está mi yo mismo, que surge como principio a partir de Descartes y sobre todo de Locke, aunque la primera formulación fue en el aprehendí neofilosófico de la presura. En segundo lugar se encuentra la proairesis que es la capacidad de elección que tiene el dueño o propietario de elegir el sitio donde quiere crear su hacienda, estancia o casa. La casa es la oikia aristotélica, principio metafísico de la presura, que dará lugar a la oikonómica de la presura y de la polihermenéutica interpretadas como asociación de presuras-presuristas, como otro principio metafísico que se basa en ellas. La consecuencia es que la política no es nada referente al estado sino a la interpretación de los presuristas de su propiedad, la casa, presura o empresa y la del yo en relación a los otros.

        Para Aristóteles la ciudad se constituye como un conjunto de casas que en primer lugar son una especie de aldea y después se forma la ciudad. Es decir, la ciudad es una reunión de casas, pero que es anterior a la casa por naturaleza. Así dice “La ciudad es anterior por naturaleza a la casa y a nosotros como individuos”[1].  A esto Aristóteles le añade otro principio metafísico en cuanto que lo entero como unidad de individuos es necesariamente anterior que las partes  “En efecto lo entero es anterior  necesariamente de la parte”[2]. En esta definición entran cuatro  de la  metafísica; entero, anterior, necesario y parte, es decir, cuando Aristóteles va construyendo su ciencia política no lo hace al margen de la filosofía primera como sino que es ella misma a través de sus principios los que van a constituirla. Desde este punto de vista la ciudad es lo primero y anterior, que junto con su propia libertad de obrar, tiene la capacidad de elegir adecuadamente lo mejor para ella. No es el hombre propio individual, sino la capacidad de obrar que está contenida en la ciudad la que se completa. Y serán los señores los vehículos para la ejecución de la proairesis. Ahora bien está claro que Aristóteles comprende al individuo como εκαστος, singular, como una parte posterior de lo entero-anterior, y por este motivo el individuo no tiene capacidad para operar solo, ya que si esto ocurre o es un animal o es un dios[3]. Con esto el individuo se asocia no por él mismo, sino porque el principio necesario de la polis le infunde la asociación con los demás, que en el caso del hombre puede ser un impulso metafísico por naturaleza, aunque se pueda expresar al hombre intrínsecamente unido a ese impulso “Por naturaleza pues el impulso entre todos ellos es hacia una comunidad”[4]. Y si el impulso está en el hombre también la ciudad contiene otro algo propio, la justicia, ya que la administración de justicia es lo político,  

           Aristóteles describe a la ciudad como una constitución de casas y para ello considera necesario explicar cómo se dirige esa casa y sus relaciones entre sus partes, para considerar si el régimen de la casa es una política, una despótica o una económica. Así como introducción dice que la dirección de la casa es debida al gobierno de uno, mientras que la política es de hombres libres y el principio igual[5]. Mientras que el impulso es lo que permite a los hombres la asociación en una comunidad, hay que diferenciar que lo político pertenece a una cierta clase de hombres que son libres y nobles. Es el señor que tiene la capacidad de libertad para obrar, y en este caso lo que es bueno para la ciudad. Se puede decir entonces que la monarquía es para la casa, pero lo político como administración de justicia es consustancial de la ciudad para los nobles que gobiernan la casa. Así en Aristóteles podemos decir que hay una política, pero también una oi1konomika  como gobierno y dirección de la casa, siendo la despótica uno de los elementos relativos a ella. De esa forma dice Aristóteles que “Todos los que creen que la política, la realeza, la económica y la despótica es lo mismo, no está bien dicho”[6].

       Esta dirección de la casa no puede ser entendida solo como una económica en el sentido de la crematística, sino que hay que comprenderla con los cuatro elementos que se compone la casa, partes como principios metafísicos, y desarrollar lo que supondría esa forma de gobierno de uno en la relación amo-esclavo o noble-conductor-súbdito-conducido como la despótica. Entonces sabiendo que la casa completa, οικια τελειος consta de súbditos y hombres libres, las partes como lo primero más pequeño de la casa son cuatro: 1º la parte μερος que pertenece a la despótica, que es la relación señor-súbdito o amo-esclavo, 2º la parte que corresponde al marido y la mujer como, 3º la parte que corresponde a  la procreación  y 4º a la crematística donde la posesión de riqueza κτησις es parte de la οικια y por lo tanto es principio metafísico de ella[7]. Por eso también hay que explicar que entiende como parte me’roç Aristóteles para comprender la manera en que estas cuatro relaciones con nombre propio pueden ser αρχη de la οικια y por lo tanto filosofía primera como protosofía.  Por otra parte hay que comprender que lo completo o perfecto también es otro principio metafísico aristotélico.

        τελειος yμερος pasan a ser ahora principios de la económica dentro de la cual  la casa es una unidad perfecta en el sentido de que no le falta ninguna parte. Estas son las formas que poseen la fuerza del principio en el sentido metafísico de dar comienzo a algo, por  lo que la casa y lo relativo a la casa se compone de tres asuntos de relación y uno de adquisición material llamada posesión, κτησις . A esta propiedad para Aristóteles también es parte y por lo tanto principio. Entonces es consustancial a la casa y no a la polis, ya que esta es anterior  y la propiedad como κτησις es μερος.

        Aristóteles da preferencia a las relaciones de los hombres dentro de la casa a la referente a la posesión. Dentro de estas relaciones es preferible la de los hombres libres, aunque se llaman de distinta forma en cuanto que es para una relación hombre-mujer, padre-hijo o señor-esclavo. Pero siempre es una monarquía y lo predominante es esa libertad para elegir y obrar de cada relación en cuanto la proai’resiç se acomoda de modo natural en el señor. Entonces la unión de estas tres maneras de dirigir la casa Aristóteles la llama monarquía. Pero la ciudad posee su propio τελειος en cuanto es propia de ella ser varias casas, donde su εκαστος politiké, lo que es propio de los asuntos de la ciudad es la administración de justicia. Ahora bien, hay que diferenciar que lo relativo a la polis como política es la administración de justicia, y lo relativo a la casa como económica es la dirección de la casa en cuanto se divide en cuatro partes o tres según se mire. Entonces lo que verdaderamente da forma a la política y a la económica son los principios metafísicos  que generan la ciudad y la casa.

      Para establecer una relación real como una filosofía de la presura a partir de unos principios tal y como describe Aristóteles con respecto a la política y a la económica, hay que tener en cuenta que esta relación se basa en unos principios metafísicos o conceptores (hablaré de ello en el blog del surfista) que construyen el entramado arquitectónico de la presura. Estos principios son principio, perfecto, parte, entero, anterior y posterior. Esto se traduce en que el concepto de lo político-económico no es el Estado sino la ciudad y la casa en Aristóteles y en la presura es primero ella y luego la asociación.

         El primer principio la proairesis como capacidad de elección de la tierra. Otro principio sería lo anterior y posterior, que es el acto de aprehender la tierra en el cual se toma y posteriormente se trabaja. Las partes son el yo, las relaciones internas y la propiedad, que constituyen de un modo entero, principio, una presura. Lo perfecto para Aristóteles es que se den estas partes como principio, y por tanto, la presura se completa en sus partes como un entero perfecto de partes que tiene capacidad de elegir y decidir gracias a un yo mismo. No es universal, es singular en cuanto es una propiedad limitada. Es, en realidad, la empresa moderna que tiene un dueño, que se interrelaciona internamente, siendo de su propiedad. La asociación económica política no es un Estado sino presuras, sinónimos de empresas o de autonomía, sea empresa o un yo-cuerpo con una casa como aprehendedor-emprendedor. el cual tiene  la capacidad de elegir una acción emprendedora.


[1] Pol. 1252 a 18-19  

[2] Pol. 1253 a 20-21   

[3] Pol. 1253 a 29

[4] Pol. 1253 a  30

[5] Pol. 1255 b 20  

[6] Pol.1252 a 8-10

[7] Pol I. 1253 b 1-10


La Proairesis como capacidad de elección en la Política de Aristóteles

noviembre 7, 2009

       Si la metafísica es la ciencia primera y además es la ciencia de los primeros principios, entonces todas las ciencias que estudia Aristóteles dependen de la metafísica, y por lo tanto, de ellos. La metafísica es la ciencia de lo primero, πρωτον, que es el αρχη, principio. Así, hay que partir desde este punto de vista para estudiar qué es lo primero en la Política o ciencia política como αρχη y componerla en base a una metafísica. Este primer principio en la política es la polis, la ciudad, y comprendiendo este hay que considerar su relación con la metafísica.

           En su estudio sobre la ciencia política Aristóteles describe que la polis, ciudad, es la mejor y mayor comunidad para la asociación, y la aplicación es una πολιτικη[1]. Entonces la política se refiere a lo que pertenece a este tipo de asociación que es la polis. La polis como asociación completa es un fin en sí misma por naturaleza[2] y siendo esta un fin[3], entonces estamos hablando de que la ciudad es un principio αρχη de la πολιτικη en cuanto que es un principio intrínseco-extrínseco en la comprensión, formación y desarrollo de la polisoikia. Ahora bien por ser principio de la metafísica y porque también hablamos que la ciudad es anterior a la oikia, la casa, entonces buscamos la metafísica como protosofía de la política para considerar qué principios están implicados en la polis. Así el αρχη como lo primero es el punto desde donde hay que partir para comprender el desarrollo de las cosas de la política[4]. En la Metafísica hay una alusión directa al principio de las polis cuando Aristóteles dice <<Lo que según el principio del obrar προαιρεσις mueve lo que se mueve y cambia lo cambiante, de igual modo a los cargos en las ciudades así como a las oligarquías y los reinos y las tiranías se llaman  principios>>[5]. Desde el punto de vista de la metafísica el principio como προαιρεσις es lo que mueve y cambia lo que se puede cambiar en la polis. De esta manera se supone que se llama principios de cambio lo que puede cambiar o tiene en sí mismo el poder de obrar el cambio προαιρεσις y estos son los cargos y los principios que Aristóteles identifica con la oligarquía, monarquía y tiranía además de los que mandan en una polis. Con esto parece Aristóteles identificar que consustancialmente con la polis que lo primero-intrínseco es la facultad de poder producir el cambio, propio de los primeros principios de gobierno. Aunque se especula con la palabra gobierno, a pesar de que no ha aparecido en este párrafo de la Metafísica, es porque en realidad la oligarquía, la realeza y la tiranía son formas de manifestación del principio ciudadano. Esta idea es la primera que observa Aristóteles en la polis, como una necesidad para que se explique en una síntesis natural entre comenzar o principiar en orden a establecer unas pautas que se puedan asumir, que prevalezcan del a-partir-de-donde, como se ve en el principio de obrar y lo que se mueve y cambia[6]. Es decir hay que comprender que lo natural de la ciencia política es asociar la naturaleza del mandar por previsión y del producir en cuyos casos respectivos Aristóteles nos habla de δεσποζον el dueño y de δουλον el siervo o esclavo[7]. En este último caso Aristóteles atribuye a la mujer y al esclavo una naturaleza distinta que la de ser dueño o señor, ya que este tiene la capacidad de prever, προοραν, de poder cuidar de sí mismo y por ende de los otros. En realidad, lo que comprende Aristóteles en base a la metafísica es que, siendo la προαιρεσις  el poder de mover lo que cambia como principio metafísico en relación a la ciudad, el que posea προαιρεσις es dueño, por la capacidad que tiene de prever las cosas que puedan suceder con relación a las polis. Por otra parte es natural que los que no posean esta capacidad Aristóteles les asigne un papel diferente, pero a la vez necesario en el alcance de la polis. Por este motivo Lear desarrolla una idea de síntesis dialéctica para el amo y el esclavo, pero desde el punto de vista del hombre noble y la esclavitud como censura hacia a Aristóteles y que permite una mención de Hegel.

              El problema es que lo político se confunde con el Estado y este como una forma de gobierno donde rigen los hombres nobles a siervos y esclavos. Lear presenta esta idea dialéctica para explicar por qué Aristóteles prefiere lo noble a lo esclavo. Según Lear el esclavo en Aristóteles es un ser humano deficiente por naturaleza, sin capacidad de obrar por sí mismo, debido a la falta de un principio racional que cuide sus pasiones y apetitos. Desde el punto de vista humanista Lear interpreta el principio de necesidad en cuanto al logos, como un principio racional de exigencia entre gobernante y gobernado, entre amo y esclavo. Es un principio de relación necesario entre dos formas diferentes de hombres, una noble racional y plena, y otra deficiente servil e inferior. Pero este principio, Aristóteles según Lear lo convierte en una norma de relación recíproca del hombre sea cual sea su naturaleza[8]. El esclavo puede percibir este principio racional del logos pero no lo puede poseer. Lo aprehende y participa, pero no está dentro de él. Por este motivo este principio y cualquiera para Aristóteles es metafísico y ya sabemos que el primer principio de la polis es la προαιρεσις, que consigue dar una capacidad de prever, προοραν, al que es dueño de sí mismo,  δεσποζον en base a la relación dueño y súbdito con la norma del obrar.

          El problema es que Lear le atribuye un sentido de intencionalidad recíproca en la interpretación de la προαιρεσις, concepto que Aubenque comprende como intención y elección en la Ética a Nicómaco. En primer lugar Aubenque explica que la εξις προαιρεσις aparece como una disposición a la intención[9]. Ahora bien, Aubenque la interpreta en segundo lugar como deliberación o elección, y concretamente como la elección de medios para unos fines. De ahí la diferencia con respecto a la voluntad como βουλεσις, que más bien la considera como un todo de elección, deliberación y voluntad. Ahora bien si la προαιρεσις parece que compromete la vida de la existencia humana, Aubenque desvincula esta idea para otorgar el sentido metafísico propio del principio del obrar. De esa forma dice que <<la elección ya no es interior a la vida, sino que es la elección de la vida misma>>[10]. El asunto es que la misma palabra como elección hay que entenderla entonces como libertad para obrar según los medios para un fin correcto. Aubenque se encarga de apartar la vinculación entre la προαιρεσις como sede de una hipotética persona moral propio del estoicismo, o del mito platónico de elección junto a responsabilidad de nuestra propia realización. De esa forma Aubenque excluye cualquier elección existencial de la προαιρεσις para advertir que esta lo que quiere es lo mejor posible como la misma naturaleza, cuya cita la extrae de Part. Anim. IV, 10, 687 a 16 <<La naturaleza saca el mejor partido de los posibles de que dispone>>[11], acercándose a la idea metafísica de la contingencia necesaria aristotélica.

          Por otra parte para Aristóteles no hay separación entre la προαιρεσις y la dianoia y aquella la relaciona con el azar como causa accidental de las cosas[12].  Es decir para elegir los medios con respecto a una finalidad es necesario que el azar se asocie con la dianoia προαιρεσις o el pensar electivo del que va a poner en práctica el deseo ορεξις.[13] Mientras el principio está ahí como la dianoia y la προαιρεσις hay que comprender que la polis mediante sus cargos son los que ejecutan esta obra, pero estos son parte de la ciudad. Así la προαιρεσις conforme a la dianoia es de acuerdo con la capacidad de obrar contingente lo que se puede ejecutar con el beneficio del azar. Así la dianoia se ajusta a unos <<arcontes>>[14] como premisas que son los principios de las demostraciones, que se convierten en sí mismas en principios. Para Aristóteles la filosofía primera es una arquitectura de los primeros principios que construyen todas las ciencias, como dice Aubenque en referencia a la Metafísica, una ciencia que como arquitectónica sea la más apta para gobernar[15]. Incluso llega a decir que la Política es la ciencia más arquitectónica de todas y de ahí esa relación de principios arquitectónicos de la Metafísica y de la Política[16]. Pero en realidad se trata de que exista una arquitectónica de principios, unos arcontes, que como modos de relación homónimos-sinónimos construyan una ciencia y el contenido de ella. Por eso la προαιρεσις es un principio sinónimo de la ciudad, pero homónimo en cuanto son los cargos, magistrados y jueces de la ciudad quienes lo ejecutan, ya que como la dianoia se va desarrollando como una naturaleza dialéctica de normas demostraciones fines y principios.

         Para Aristóteles la política era un principio de asociación y entendimiento entre los señores y dueños de las casas, oikia, que componían las polis, ciudades y tenían ellos mismos capacidad de obrar libremente, προαιρεσις y capacidad de prever, προοραν. Vincular el gobierno o el Estado a la Política no es el principio que señala Aristóteles para la política sino la capacidad de obrar libremente en una asociación entre amigos, filia, para que entre las casas se acuerde lo adecuado a la polis. El problema es que si bien la προαιρεσις es capacidad de obrar es un concepto primario metafísico que estructura unos principios de la poli a partir de él, pero de un modo no existencial. Aristóteles no había descubierto el yo pienso, y por tanto, el concepto del hombre estaba dentro de ese uno-todo de cohesión de la sustancia, ousia, que si bien podía poseer esa capacidad de previsión y de obrar, no era intrínseca del hombre.

Ahora bien, el principio de la capacidad de obrar vinculado a una casa, oikia del que el señor y dueño es responsable, es el principio que se rige la presura de aprehender y trabajar en escalio una tierra, sin que haya aparecido el yo. La capacidad de obrar libremente,  προαιρεσις, se incorpora al yo aprehendí en el cultivo del territorio colonizado, antes de que se descubriera el yo soy, es decir, antes de ser un yo soy, el yo era un yo aprehendí-y-trabajé-este territorio-en escalio-de mi propiedad, que es la presura. El yo es consustancial a la capacidad de obrar y a un territorio del que se es dueño. Por eso el señor aristotélico se vinculaba a ser dueño de la casa, oikia, y  a la capacidad de obrar libremente, προαιρεσις .


[1] Pol I 1252 a 7

 [2]Pol I. 1252 b 32

[3] Pol I 1252 b 33

[4] Esto es posible por ser primero como naturaleza y por lo anterior posterior, dos principios homónimos-sinónimos (extrínsecos-intrínsecos) enunciados en el libro V de la metafísica, que corresponden a su lectura horizontal del arce en el mismo, Pol. 1252 a 25. La partícula ex supone una procedencia y admite un αρχη desde el punto de vista metafísico

[5]Met. 1013 a 10

[6] Pol I 1252 a 30 <<Para el bienestar es por naturaleza los que mandan y los que obedecen>>. Una traducción de acuerdo con la idea de Heidegger aceptaría <<la preservación es por naturaleza a lo que principia prevalecer>>. Desde este modo los principios pasan a ser los a-partir-de-donde que subsisten para la preservación natural de las cosas. Entonces el enfoque primero de la política es más bien estos principios que dirigen la polis y es el señor el vehículo de los mismos.

[7] Pol I 1252 a 33 <<Los que tienen capacidad de previsión por la inteligencia por naturaleza mandan y son señores por naturaleza, los que tiene capacidades corporales para producir  su naturaleza es obedecer y ser súbditos>>.

[8] Lear J.: Aristóteles, pág.226, Madrid: Alianza Universidad, 1994

[9] Aubenque, P.,: La prudencia en Aristóteles, pág. 137, Barcelona: Crítica, 1999

[10] Ibíd. pág. 147. En este punto Aubenque hace una referencia directa a la metafísica Met. 1004 b 24-25.

[11] Ibíd. pág. 152

[12] Met. 1065 a 31-32 . <<El azar es causa circunstancial de los hechos por la libertad de obrar; por eso es  lo mismo el azar con relación a la dianoia. Pues la libertad de obrar no está separada de la dianoia>>.

[13] Met. 1048 a 1-10. Para Aristóteles la capacidad de obrar δυνατον necesita de algo para que se pueda ejercer esta capacidad. Así la προαιρεσις y la ορεξις como deseo se relacionan para conseguir poner en marcha la δυνατον. Según Aristóteles esto se consigue por el acercamiento que surge de los contrarios donde el que más capacidad tenga realizará el deseo.  Ahora bien a pesar de la relación no es lo mismo deseo que elección de medios. Son dos formas distintas para conseguir que la capacidad de obrar se ejecute.

[14] Op.cit. pág 57, cifr 30 Heidegger hace uso de este sustantivo como idea que procede del adjetivo alemán <<archontish>>. Adrián Escudero la traduce como una perífrasis sustantiva que trasmite una idea de principal o dominante. Es a partir de la raíz griega de arc indica un sentido de principalidad o primordial del ser. Este sentido de fundamento del ser desaparece prontamente en el contorno griego a favor de la ousia como presencia, propiedad o bien.

[15] Aubenque op.cit. pág. 258, Met. 982 b 4-5

[16] Ética 1094 a27