La propiedad desde la base biológica del hombre

La etología es la ciencia que estudia el comportamiento humano fundamentado en la biología. La ciencia pretende comprender qué causas desencadenan un comportamiento determinado, dentro de un ambiente natural y la contribución del material genético a ello. En el caso de la propiedad, son interesantes los estudios de los etólogos para determinar si es debida a un factor biológico determinante o más bien, como dicen los colectivistas, la propiedad es artificial y negativa. A pesar de que los estudios de los etólogos suelen ser desvalorados por estos, ya que esgrimen que no se puede comparar la sociedad racional del hombre con ningún tipo de comportamiento animal, no cabe duda que el sistema límbico del hombre todavía posee rasgos de animalidad. Además, la sociedad humana todavía expresa muchos rasgos que se pueden asociar al comportamiento animal y por tanto, los estudios de campo que realizan los etólogos, en la mayoría de las veces recurren a una comparativa general entre diferentes estados de desarrollo humano y la conducta animal.

Eibl-Eibesfeldt estudia el origen de la propiedad y su función social en Biología del comportamiento humano. Manual de etología, pág 391. En principio distingue la posesión con la propiedad. La posesión se acerca más a la idea de la presura en cuanto que es la tierra y el asentamiento origen de este concepto. La etimología de la posesión es la de un lugar ocupado de una manera figurada o veraz, a partir del sedere latino que significa estar sentado. El estar o sedere se debilita en castellano y se trasforma en ser, es decir, la etimología del poseer está directamente relacionado con el ser. A partir de aquí hay una línea metafísica que establece Heidegger, pero sirve para el comienzo de una biología del comportamiento donde posesión es territorio. La propiedad, según Eibl-Eibesfeldt es más bien lo perteneciente a la persona, sean objetos, ideas o amor de la pareja, que se asemeja al concepto de idion aristotélico y propiertas romano. Según Eibl-Eibesfeldt la posesión y la propiedad en la actualidad son sinónimos, aunque en su origen son diversas formas de poseer. La propiedad como posesión, dice Eibl-Eibesfeldt, se le ha asociado al egoísmo y la avaricia dentro de los humanistas radicales o colectivistas, sin observar el lado positivo.

Dice Eibl-Eibesfeldt que la propiedad se aplica a cualquier realidad material o inmaterial, como tierras, aguas, objetos, rituales, conocimiento e incluso vínculos sociales (ibíd. pág. 391). La primera característica de la posesión es un vínculo a una persona o varias personas, en que manifiesta que el sujeto en cuestión tiene una prioridad sobre el objeto o la persona, sea como vínculo mágico o como cuidado del niño en sus primeras etapas. Equivale a la teoría del nexus de Mauss y el vínculo afectivo de Bolwy en base a los estudios de Lorentz.

La posesión implica donación o reciprocidad. Hay que poseer para gratificar, siendo ese un fin de la posesión. Por ejemplo, los alimentos son objeto de posesión para los animales en el contexto de la crianza, como entrega ritualizada o en los humanos como el beso alimenticio de muchas culturas. Los lactantes son alimentados con comida premasticada y agua, donde Eibel-Eibesfeldt observa el origen del comportamiento cariñoso de ofrecer y dar amor del beso nutricio de diferentes culturas como la nuestra (pág. 392).  Esta acción de ofrecer y recibir incluso el niño que no habla ya desarrolla la estrategia de establecer contactos amistosos ofreciendo y compartiendo con otros. Hay que poseer para compartir y establecer un contacto o una estrategia de amistad, son las consecuencias que extrae Eibl-Eibesfeldt de estos estudios. Pero los colectivistas todavía no estarían muy de acuerdo con estas premisas, ya que lo que enseña estos estudios es más bien la repartición que bien podría ser colectiva y no la posesión. Para esto explica Eibel-Eibesfeldt que la repartición es más bien un derecho que adquiere el propietario, según el comportamiento humano. Por ejemplo, entre los esquimales, bosquimanos y muchos cazadores-recolectores, las presas cazadas se distribuyen según reglas donde el cazador de más éxito y con derecho a repartir es el considerado propietario de la caza.

Explica Eibl-Eibesfeldt que con el desarrollo de la técnica y la cultura instrumental fue muy importante respetar la propiedad ajena, y no solo las provisiones sino los objetos de cada uno. Por ejemplo, las armas de cada cazador son vitales para su seguridad o las botas de un esquimal que desposeído de ellas mientras duerme moriría. Este desarrollo de una cultura instrumental, no podría avanzar si no existiera algún tipo de inhibición ante la propiedad o la disposición a transferir algo poseído. Incluso este tipo de comportamiento es observado en los gorilas en una filmación del National Geographic. En un trabajo de campo de D. Fossey se ve como un gorila macho se acerca a la investigadora, coge el lápiz se lo lleva lo curiosea y lo devuelve a su lugar al igual que la libreta, como si respetara la posesión de la doctora. Esto no sucede con los babuinos o los macacos (pág. 394).

Los objetos, explica Eibl-Eibesfeldt, son de gran significación para las relaciones sociales, tanto para establecer lazos y vínculos con otros grupos como para reforzarlos entre ellos, incluso para el bloqueo de la agresividad, como se ha podido comprobar en los estudios de guardería en niños por K Stanjek (pág.395). En los primates también se ha podido observar la toma de contacto entre ellos mediante objetos. En la cultura occidental incluso la oriental el regalo de pequeños objetos refuerza el vínculo social. El reparto, el presente y la donación está sujeto a reglas, concluye Eibl-Eibesfeldt, donde el que ofrece queda suficientemente claro como el ser poseedor de la propiedad del objeto.

Eibl-Eibesfeldt presenta muchos casos de estudio sobre el tema de la posesión y  la propiedad desde el lactante hasta el adulto, desestimando que esta sea causa de un efecto negativo sobre la sociedad como defienden los colcetivistas. La posesión tiene un efecto de reciprocidad, para entablar relaciones sociales, para dar y compartir, para establecer vínculos entre cosas,ideas o personas. Eibl-Eibesfeldt expone claramente que la posesión es innata al ser humano, que  no tiene nada que ver con el egoísmo ni la avaricia que pretenden los colectivistas en cuanto la propiedad es causa de ello.

Eibl-Eibesfeldt esboza el origen etimológico del término posesión, vinculándolo al sedere latino, que es el ser del estar en un territorio. Este significado es ontológico en cuanto se refiere al ser como estar sentado en un  lugar o territorio. La presura es en realidad la referencia explícita ontológica donde el ser se fusiona con la propiedad en un yo. Es un principio de individuación geo-ontológico donde el yo-aprende-una tierra-trabajándola-en-escalio, donde para “poder ser un yo” hay que estar sobre un  territorio, trabajar y funcionar  en régimen de posesión, en que la realidad está individuada y construida por el trabajo en la presura. La presura es la haecceidad o última forma del yo que se cultiva y cultiva en la propiedad de su territorio. Esta idea metafísica la desarrollaré en próximos post así como la de reciprocidad.

 

2 respuestas a La propiedad desde la base biológica del hombre

  1. Lorenzo Perdigón dice:

    Parece a PaJulio Borges

  2. Lorenzo Perdigón dice:

    presura

    f. Prisa,prontitud.

    Durante los siglos ix y x,forma legal de ocupación y explotación de tierras despobladas conquistadas por los reinos cristianos a los musulmanes

    Presura= Propiedad Privada
    Aunque sea por arrebato

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