El presurismo, el emprendedor y el concepto de presura

noviembre 23, 2011

El presurismo no es una ideología política, es una actitud hacia lo externo y lo interno del yo, que se basa en el espíritu del presor, colonizador y repoblador de las tierras desocupadas en las guerras que ocurrieron en la península ibérica entre los reinos cristianos y musulmanes. Esta repoblación fue emprendida por colonos llamados presores, y por mí presuristas, con una mentalidad muy específica, que hoy en día es análoga a la del emprendedor. El presor es el que constituye la figura jurídica de la presura, mientras que el presurista es la consecuencia del actor del concepto filosófico, creado y esbozado para acercar las diferentes épocas a una idea equivalente en el tiempo.

El origen histórico del concepto de la presura y del presurismo, comienza con la repoblación de las tierras yermas del reino astur-leonés a mediados del siglo VIII. La ocupación de tierras despobladas y posteriormente poseídas empezó a conocerse por presuras y escalios. Lo que destaca de esta empresa repobladora y colonizadora es su carácter privado. Esta aventura empieza a producirse a partir de algunos abades, religiosos y particulares, donde las primeras escrituras que las registran no ofrecen indicios de ninguna orden o autorización real. Es una acción que se emprende de un modo particular en un terreno desértico y despoblado, en la frontera de aquella zona de la península ibérica.

El origen etimológico de presura viene del latín prehender que significa coger, que es el mismo que el de emprender y de emprendedor que ya aparece en el siglo XIV. La voz presura se utilizó para registrar la ocupación de un bien raíz sea cual fuere su condición, como un monte, una iglesia, una casa, un molino, una era de sal, algo que no tuviera dueño, debido al estado particular de la frontera cristiano-musulmana. Los presores o presuristas en cambio usaron este verbo en pretérito imperfecto, aprehendi-prehendidi, yo cogí esta tierra, que en terminología actual y conceptualmente yo emprendí una tarea en una marca. La presura se define en el mismo momento de la aprehensión como concepto. Este hecho ocurre en primera persona, por lo que es un acto espontáneo de un yo que se legaliza por sí mismo con la doble aprehensión de lo que se toma en la frontera. Una de percepción de mi yo que percibe y otra la captura del territorio yermo que hay que delimitar.

La frontera es la verdad de la existencia, que es incertidumbre y aleatoriedad. El presurista estaba expuesto constantemente al riesgo de las incursiones y saqueos de los musulmanes, por lo que el transcurrir de su existencia era inseguro, como la vida misma. El riesgo era la supervivencia pero el beneficio era la libertad. En la frontera solo había hombres libres, que no estaban bajo el dominio de ningún señor, a cambio de poner en peligro su propia existencia. Como todo el mundo quería tener su presura, los señores tuvieron que mejorar las condiciones de los siervos para que estos prefieran la inestabilidad de la frontera por una seguridad bajo su protección. En aquellos tiempos de hombres, se prefería el riesgo de la lucha por la supervivencia a ser vasallos de un señor. Por ese motivo en España casi no hubo feudalismo, convirtiéndose los españoles en un pueblo arquetípicamente de colonos, siendo presuristas o el extensivo concepto de presura que es lo mismo

El concepto de presura implica al mismo yo y no solo al territorio. Es un yo aprehendí esta tierra o lo mismo que dice Ortega, yo soy yo y mis circunstancias o una haecceidad subjetiva dentro de un pensamiento de un Deleuze/Fichte. Ese yo es activo, es consciente de sí ya que aprehende una tierra y es parte de ella. La presura a la vez es un yo interno y un yo externo extenso en la tierra, un espacio y materia interna que se determina externamente, un sujeto y objeto a la vez y no separados. El presurista es lo mismo que la presura porque sus significados son a la vez lo determinable del objeto y lo determinado en cuanto la tarea es determinada por el sujeto que aprehende, que coge la tierra. Ese concepto surgió en la península antes de que Fichte pudiera elaborar su teoría idealista del yo. La presura/presurista es el yo que toma su exterioridad y le da forma, lo cultiva en base a su interioridad. Ese concepto es lo que equivale hoy en día al emprendedor, donde empresa y emprendedor son voces sinónimas y extensivas de un mismo significado, el yo que emprende una tarea y da forma a la realidad subjetiva/objetiva de los productos de su conciencia.

Pero ¿qué ha pasado para que la mayoría de los jóvenes españoles y no tan jóvenes quieran ser funcionarios incluso en la misma empresa privada y depender del Estado? ¿Por qué no quieren ser emprendedores pero sí bomberos en contra de lo que parecen ser los arquetipos peninsulares? Creo que la explicación no es muy simple.

En primer lugar después de un periodo tan largo de luchas e incertidumbre en la frontera, los habitantes de la península ibérica acabaron exhaustos al cabo de setecientos años de inseguridad constante. Se terminó el espíritu de la frontera. Además los pocos presuristas que quedaban se convirtieron en conquistadores y se fueron a hacer las Américas. El antiguo espíritu de la libertad, el riesgo y lo incierto de la existencia se fue con ellos a la otra parte del mundo y otros pocos a los tercios. La península quedó desierta de emprendedores, con el problema añadido de que se empezó a vivir de las rentas de las colonias.

En segundo lugar y quizá más problemático fue la cultura de la civilización cristiana que enseñaba que las cosas fueron creadas por Dios, incluso el cuerpo, lo que abocó a una separación de una realidad exterior llamada cosa y otra realidad interior llamada alma, además de la realidad pura que suponía la sustancia divina. Eso significa que todas las cosas no son productos de nosotros mismos, de nuestro yo sino que son algo externo, unos objetos detenidos que proyectan una imagen en nuestra mente, pero no son partes de nosotros mismos o de nuestro yo. Entonces, nuestra tarea y nuestro esfuerzo no tienen nada que ver con lo exterior, ya que era un martirio el trabajo para el católico de aquella época. La tarea consistía en la superación interior separada de lo exterior, como bien explicaban nuestros místicos medievales. La acción interior sin proyección de una fuerza a lo exterior se convierte en no/acción o en detención y reposo de la tendencia y del emprendimiento.

En tercer lugar está la educación actual, que en realidad es una extensión de la cosa creada, determinada y separada como forma de conocimiento que esbozó el pensamiento católico derivado de un platonismo, ahora invertido como principio epistemológico. El alma ya no existe, solo lo exterior como realidad física, medible y necesaria para que la verdad sea cierta. Solo lo medible es verdadero nos explica la ciencia positiva, cuando la realidad material es tan incierta como la vida misma como demostró Heisenberg en su principio de incertidumbre. Entonces, esa educación nos exige que veamos una necesidad una estabilidad en las cosas exteriores, positivas y medibles, al margen del yo mismo y del tiempo propio. Las cosas deben de ser estables, ciertas verdaderas y necesarias, todo lo contrario al espíritu de la frontera, la realidad circunstancial.

Estos tres factores son básicos para entender el porqué el español no es ni quiere ser emprendedor. Si a esto le añadimos el misoneísmo del español o ese miedo a lo nuevo que impera en España desde los tiempos de Felipe II, se entenderá muy bien que los españoles prefieran la estabilidad que el riesgo, la seguridad de mamá Estado, que la incertidumbre del día a día, la detención del ser a la realidad del actuar. Yo actúo y emprendo cada momento de mi existencia, dice el presurista. El bombero se limita a estar acuartelado sirviendo a su señor Estado. Autonomía vs dominación o lo que es lo mismo, inmanencia subjetiva contra trascendencia objetiva es lo que hay que escoger.

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Trabajo alienado y propiedad privada en Marx

abril 29, 2009

 

Ya expliqué en el post anterior lo que significaba el trabajo en Marx como actividad vital en los Manuscritos. Según él es la actividad productiva del ser genérico para la satisfacción de una necesidad, el hambre, que era la realidad del hombre en general. La diferencia con el animal es que se supone que el hombre marxista, que es una abstracción al fin y al cabo del hombre individual, esta actividad vital es consciente por el mero hecho de que el ser humano comprenda su trabajo como necesidad física. Entonces si este ser genérico es un objeto, según Marx, la producción de objetos es lo que hace que el hombre se dé cuenta de que existen otros hombres como objetos, la objetivación de la vida genérica del hombre como un desdoble, que no enajenación, de la vida activa, y se contempla a sí mismo en los objetos creados por ese ser genérico-abstracto y de por sí alienado en cuanto abstracción objetiva de su propia conciencia. Este hecho en sí implica la misma alienación que pretende criticar Marx en el pensamiento de Hegel. Ahora bien, Marx dice que cuando la relación se invierte, es decir, no se da cuenta de la propia alienación de sus premisas, aparece el trabajo enajenado, que consiste en que esos objetos de objetivación del ser genérico-abstracto del hombre, que supone Marx con facultades espirituales genéricas (otra vez la alienación en sí misma), se convierten en los objetos de su necesidad vital y no de su actividad espiritual o de sus facultades espirituales. Es decir, esos objetos que uno necesita para comprenderse como un ser genérico colectivo, que son los que hacen conciente la actividad espiritual del hombre, al ser hechos meros objetos despegados de sí y necesarios para la existencia del ser abstracto-genérico y espiritual del hombre, entonces se convierten en objetos enajenados de esa conciencia y extraños a él, lo que supone el primer paso para el trabajo enajenado.

 

El segundo punto del trabajo enajenado es que, si el objeto en sí mismo está enajenado del hombre como ser  genérico por esa necesidad, que antes era actividad espiritual y al objetivarla es enajenación, precisamente por la necesidad existencial, el otro hombre en cuanto a hombre individual y cosa objetivada asimismo estará extrañado de ese ser genérico colectivo, con lo cual el hombre que trabaja enajenando objetos enajena a los otros hombres al ser objetos individuales y no colectivos del ser genérico-abstracto y espiritual. La consecuencia es que todos están enajenados cuando se trabaja para formar objetos, ya que el trabajo enajenado convierte a la naturaleza, que es el cuerpo inorgánico del hombre, otra abstracción a mi juicio, en algo ajeno enajenado del hombre. Si se transforma a la naturaleza, que es el cuerpo del ser colectivo y genérico, el hombre pierde ese cuerpo de sí mismo, siempre abstracto claro para mayor locura, y por tanto, la enajenación parte desde la misma empresa o tarea que es la de modificar la naturaleza para las necesidades del hombre. Como consecuencia de esto la actividad de Marx pretende ser la universalidad activa del hombre como mera subsistencia inmediata a nivel físico, alimentación, vestido, vivienda a partir de su cuerpo inorgánico que le proporciona la naturaleza, pero solo como medio inmediato y no como mediación del objeto para sus necesidades, ya que entonces es la alienación. El problema de Marx es que intenta considerar objetivo lo que en base al mismo principio de partida es abstracto y por tanto subjetivo como espíritu al modo hegeliano. Así la misma premisa es contradictoria en cuanto se pretende explicar lo objetivo del trabajo como actividad transformadora de un ser natural y objetivo, que en realidad es la abstracción del ser genérico marxista como un universal, ya que la misma consideración de la individualidad del hombre es la enajenación del ser colectivo y por tanto el hombre individual es objeto enajenado del ser colectivo y genérico del hombre universal, abstracto para más inri.

 

La enajenación desde la base del pensamiento del trabajo marxista es  la explicación del concepto de propiedad privada en Marx que parte de la base de comprenderlo, no desde el punto de vista de la objetivación del ser inmediato de la naturaleza, sino bajo una esencia subjetiva, como actividad para sí de la persona, del ser sujeto. La persona es el ser individual que es el ser para sí en el pensamiento de Hegel, que es el trabajador y consumidor reconocido por los otros en cuanto se trabaja, como dije en el post anterior. El trabajo enajenado, para Marx, comienza cuando el trabajador por medio de la objetivación mediata de su trabajo, se convierte en sujeto como persona física. Cuando el hombre deja de ser un ser abstracto y genérico para convertirse en un individuo debido a la mediación objetiva de sus objetos necesarios, es decir, que su trabajo ya no consiste en la actividad vital necesaria para vivir sino para producir objetos, estos empiezan a dar lugar a lo que Marx advierte como propiedad privada. Estos objetos pierden el ser objetivo y genérico del hombre para transformarse en objetos de esencia subjetiva de los que se apropia y son extraños al trabajador. Este ser extraño del objeto, que ya no es del trabajador, Marx se pregunta a quién pertenece. Es aquí cuando surge el tema de la propiedad privada en cuanto este ser objeto pertenece a un ser otro, que es la relación que establece el trabajador con un ser otro hombre, el capitalista o patrón, que es la relación directa del ahora objeto extrañado por el trabajador, que al no ser de él y siendo objetivo y hostil, es el capitalista como otro hombre hostil creado por la misma relación de objetivación con el objeto, ya que este mismo hombre pasa a ser objeto individual y no genérico de la actividad vital antes no enajenada, para apropiarse del trabajo ahora convertido en propiedad privada, que en definitiva es le trabajo enajenado. Así incluso el salario se convierte en trabajo enajenado ya que es la mediación para que continúe esta enajenación y por tanto la propiedad privada. El salario es propiedad privada del capital siendo por sí mismos idénticos, según explica Marx en los Manuscritos. Esta misma enajenación del trabajo por el trabajador hace que se constituya una emancipación, lo que daría lugar a la idea de la clase trabajadora, que al emanciparse y ser apropiada en su trabajo por el capitalista se crea un enfrentamiento en cuanto la clase de los trabajadores está alienada del ser genérico humano y la clase capitalista la que provoca esa enajenación o emancipación forzosa.

 

El problema de la propiedad en Marx es que aparece como apropiación de una clase por otra, estableciéndose como relaciones de servidumbre. Esta propiedad no existe si se refiere al ser genérico abstracto, ya que el ser humano antes de ser trabajador es un ser abstracto que genera una actividad vital, cuyo cuerpo inorgánico, que es la naturaleza, genera todo lo que este ser necesita sin el trabajo de objetivación y producción, que aliena su ser genérico convirtiéndose en objeto objetivo e individual si se convierte en producción mediada. Una cosa es ser consciente de esta objetivación, como una inmediación necesaria de la actividad vital de esta abstracción del ser y otra cosa es que esta objetivación se transforme en una producción mediata, cuyo producto esencia la subjetividad o el sujeto convertido en ser individual o persona, que es la alienación del ser colectivo y general de Marx. Entonces hay que recalcar que no existe una propiedad en el Marx de los Manuscritos que se pueda definir si no es como trabajo alienado de la esencia abstracta de un ser colectivo y único. El ser individual es un objeto para Marx, y este mismo objeto está alienado por la objetivación de su trabajo, que se ha convertido en propiedad privada de otro ser individual. La propiedad en Marx es del hombre individual que aliena y está alienado recíprocamente, estableciendo una lucha de contrarios, que es la lucha de clases entre el trabajador alienado y el capitalista que fomenta la alienación a través del salario, el trabajo y la propiedad privada, todos ellos sinónimos.  Por eso la propiedad en Marx tal y como la concibe el presurista es completamente contraria, ya que la base de la propiedad del ser presurista es el yo individual de propio, algo que por sí mismo para el marxismo es alienación del ser genérico abstracto.

 

Para este post solo he empleado mi interpretación sobre los Manuscritos de 1844. Hay una evolución del ser genérico abstracto de Marx en otros escritos, ya que es consciente de la contradicción de presentar un argumento universal y abstracto en contra de su socialismo científico objetivo y concreto. Para una crítica más profunda a Marx, hay que exponer su teoría del materialismo histórico que aparece en La ideología alemana y la idea de la mercancía en relación al trabajo y la propiedad en El Capital I. De todas formas, creo que ha sido interesante estos esbozos para desligarnos de cualquier interpretación semántica ni tan siquiera parecida a Marx, ya que es un problema actual dentro de la Economía Política y objetiva usar términos que provienen del marxismo y asimilarlos para cualquier explicación económica de la sociedad o de una concepción del mundo. Ese no es mi caso.  

 


Presura y clase social

marzo 22, 2009

 

En nuestra semántica presurista hablar de clases sociales es establecer ya las diferencias, al introducir el constructo de clase, que en realidad es un invento marxista. La teoría de clase social enfoca una historia desde una concepción del materialismo histórico o en su defecto en las ideas weberianas de clase, pero dentro de una temposuralogía los constructos de clase no tienen efecto. Desde una perspectiva conceptual de la presura basada en el yo-aprehendí-y-trabajo-en-escalio, la idea que prevalece es la de la posesión de la acción del cuerpo en una esfera de libertad. Para ello existe una nueva semántica que surge en todos los momentos en el tiempo de la temposuralogía las condiciones adecuadas para definir el concepto de presura. En el caso de los reinos cristianos para la repoblación de la tierra, estas condiciones no ofrecían una explicación de una conciencia de clase, idea por la cual el materialismo histórico parte para su clasificación virtual sino más bien desde la hermenéutica del presurista o acercándonos a la realidad de su pensamiento. ¿Acaso era consciente de su clase el presurista en la lucha por el territorio? ¿Existía una diferencia social cuando no se tenía plena conciencia de lo social? Hay muchos conceptos filosóficos y sociales que han sido construidos a posteriori de cada época. Para una explicación temposuralógica nos tenemos que atener al pensamiento de la época y acercarnos a una interpretación aproximada del concepto puro. Por ello es diferente hablar de presor que de presurista. El presor es el que constituye la figura jurídica de la presura mientras que el presurista es la consecuencia del actor del concepto filosófico creado y esbozado para acercar las diferentes épocas a una idea equivalente en el tiempo, para una explicación de la historia del concepto que es la temposuralogía.

 

En el caso del tiempo de la repoblación no existían clases sociales entendidas desde el punto de vista marxista. Existía el territorio como medio de inmanencia, que daría lugar al concepto de presura. El medio de inmanencia era la tierra y el concepto era el yo que toma la tierra y la trabaja, lo cual acota el término, que es el origen de un pensamiento conceptual. Además en ese medio de inmanencia, que era el territorio coexistían diferentes actores no solo el presurista, sino el hidalgo, el villano, el solariego e incluso el antiguo siervo desvinculado de sus ataduras. En ese medio de inmanencia geográfico había incertidumbre y temeridad coexistiendo en reciprocidad, es decir, el concepto de presura dentro de la tierra como medio y como acción del trabajo se compartía el principio de reciprocidad en cuanto a  la inseguridad y la decisión dentro del marco de la frontera. El límite como horizonte en tanto que concepto filosófico es una diferencia de contrarios, en este caso, la inseguridad por mantener la presura y la decisión y la confianza para salir adelante.  

 

Por ello, es difícil hablar de clases sociales entendidas en la diferencia de una sociedad que compartía el mismo territorio con la misma idea de lucha fronteriza y defensas del territorio. No veo que se admire los valores jerárquicos que tanto Hegel, en su lucha por el reconocimiento por su teoría del amo-esclavo, propia más bien de un feudalismo europeo, y por tanto no aplicable en España ni el materialismo histórico que se basa en esa teoría ni las ideas de Claudio Sánchez Albornoz sobre el heroísmo y la fe celestial. Lo que había era un medio geográfico despoblado, como medio de inmanencia, que significa que no existían barreras verticales que producían estratificación. Por lo tanto, el pensamiento era términos de contigüidad, como aquellos pilones que definían los conceptos, que hablé al principio en el origen de la presura. Este concepto de no-estratificación e inmanencia favoreció a todos los actores por igual con el principio de acción en lo recíproco, acción en la inseguridad y la confianza, en la incertidumbre y la decisión, aptitudes que el presurista ha tenido, tiene y tendrá en una temposuralogía.

 

Como conclusión no se hablará más de clase dentro de nuestra concepción del mundo del presurista, ya que no hay teoría de clase social sino ficción cuando se habla de ella. Solo hay un medio, el territorio en la frontera, que ahora es el mercado. Se hablará de actitud o de aptitud, de medio geográfico y de momentos parecidos e iguales, donde la figura del presurista se destaque a través de la posesión de su cuerpo en el trabajo de un término en lo recíproco de la incertidumbre y la confianza, que en la actualidad se refleja en la figura del emprendedor. Lo que se pretende es abandonar toda semántica que en sí misma clasifique un pensamiento a una ideología. Por tanto, habrá que explicar que entiendo por lo qué es un concepto. El próximo post empezaré sobre el tema.