La propiedad desde la base biológica del hombre

enero 2, 2010

La etología es la ciencia que estudia el comportamiento humano fundamentado en la biología. La ciencia pretende comprender qué causas desencadenan un comportamiento determinado, dentro de un ambiente natural y la contribución del material genético a ello. En el caso de la propiedad, son interesantes los estudios de los etólogos para determinar si es debida a un factor biológico determinante o más bien, como dicen los colectivistas, la propiedad es artificial y negativa. A pesar de que los estudios de los etólogos suelen ser desvalorados por estos, ya que esgrimen que no se puede comparar la sociedad racional del hombre con ningún tipo de comportamiento animal, no cabe duda que el sistema límbico del hombre todavía posee rasgos de animalidad. Además, la sociedad humana todavía expresa muchos rasgos que se pueden asociar al comportamiento animal y por tanto, los estudios de campo que realizan los etólogos, en la mayoría de las veces recurren a una comparativa general entre diferentes estados de desarrollo humano y la conducta animal.

Eibl-Eibesfeldt estudia el origen de la propiedad y su función social en Biología del comportamiento humano. Manual de etología, pág 391. En principio distingue la posesión con la propiedad. La posesión se acerca más a la idea de la presura en cuanto que es la tierra y el asentamiento origen de este concepto. La etimología de la posesión es la de un lugar ocupado de una manera figurada o veraz, a partir del sedere latino que significa estar sentado. El estar o sedere se debilita en castellano y se trasforma en ser, es decir, la etimología del poseer está directamente relacionado con el ser. A partir de aquí hay una línea metafísica que establece Heidegger, pero sirve para el comienzo de una biología del comportamiento donde posesión es territorio. La propiedad, según Eibl-Eibesfeldt es más bien lo perteneciente a la persona, sean objetos, ideas o amor de la pareja, que se asemeja al concepto de idion aristotélico y propiertas romano. Según Eibl-Eibesfeldt la posesión y la propiedad en la actualidad son sinónimos, aunque en su origen son diversas formas de poseer. La propiedad como posesión, dice Eibl-Eibesfeldt, se le ha asociado al egoísmo y la avaricia dentro de los humanistas radicales o colectivistas, sin observar el lado positivo.

Dice Eibl-Eibesfeldt que la propiedad se aplica a cualquier realidad material o inmaterial, como tierras, aguas, objetos, rituales, conocimiento e incluso vínculos sociales (ibíd. pág. 391). La primera característica de la posesión es un vínculo a una persona o varias personas, en que manifiesta que el sujeto en cuestión tiene una prioridad sobre el objeto o la persona, sea como vínculo mágico o como cuidado del niño en sus primeras etapas. Equivale a la teoría del nexus de Mauss y el vínculo afectivo de Bolwy en base a los estudios de Lorentz.

La posesión implica donación o reciprocidad. Hay que poseer para gratificar, siendo ese un fin de la posesión. Por ejemplo, los alimentos son objeto de posesión para los animales en el contexto de la crianza, como entrega ritualizada o en los humanos como el beso alimenticio de muchas culturas. Los lactantes son alimentados con comida premasticada y agua, donde Eibel-Eibesfeldt observa el origen del comportamiento cariñoso de ofrecer y dar amor del beso nutricio de diferentes culturas como la nuestra (pág. 392).  Esta acción de ofrecer y recibir incluso el niño que no habla ya desarrolla la estrategia de establecer contactos amistosos ofreciendo y compartiendo con otros. Hay que poseer para compartir y establecer un contacto o una estrategia de amistad, son las consecuencias que extrae Eibl-Eibesfeldt de estos estudios. Pero los colectivistas todavía no estarían muy de acuerdo con estas premisas, ya que lo que enseña estos estudios es más bien la repartición que bien podría ser colectiva y no la posesión. Para esto explica Eibel-Eibesfeldt que la repartición es más bien un derecho que adquiere el propietario, según el comportamiento humano. Por ejemplo, entre los esquimales, bosquimanos y muchos cazadores-recolectores, las presas cazadas se distribuyen según reglas donde el cazador de más éxito y con derecho a repartir es el considerado propietario de la caza.

Explica Eibl-Eibesfeldt que con el desarrollo de la técnica y la cultura instrumental fue muy importante respetar la propiedad ajena, y no solo las provisiones sino los objetos de cada uno. Por ejemplo, las armas de cada cazador son vitales para su seguridad o las botas de un esquimal que desposeído de ellas mientras duerme moriría. Este desarrollo de una cultura instrumental, no podría avanzar si no existiera algún tipo de inhibición ante la propiedad o la disposición a transferir algo poseído. Incluso este tipo de comportamiento es observado en los gorilas en una filmación del National Geographic. En un trabajo de campo de D. Fossey se ve como un gorila macho se acerca a la investigadora, coge el lápiz se lo lleva lo curiosea y lo devuelve a su lugar al igual que la libreta, como si respetara la posesión de la doctora. Esto no sucede con los babuinos o los macacos (pág. 394).

Los objetos, explica Eibl-Eibesfeldt, son de gran significación para las relaciones sociales, tanto para establecer lazos y vínculos con otros grupos como para reforzarlos entre ellos, incluso para el bloqueo de la agresividad, como se ha podido comprobar en los estudios de guardería en niños por K Stanjek (pág.395). En los primates también se ha podido observar la toma de contacto entre ellos mediante objetos. En la cultura occidental incluso la oriental el regalo de pequeños objetos refuerza el vínculo social. El reparto, el presente y la donación está sujeto a reglas, concluye Eibl-Eibesfeldt, donde el que ofrece queda suficientemente claro como el ser poseedor de la propiedad del objeto.

Eibl-Eibesfeldt presenta muchos casos de estudio sobre el tema de la posesión y  la propiedad desde el lactante hasta el adulto, desestimando que esta sea causa de un efecto negativo sobre la sociedad como defienden los colcetivistas. La posesión tiene un efecto de reciprocidad, para entablar relaciones sociales, para dar y compartir, para establecer vínculos entre cosas,ideas o personas. Eibl-Eibesfeldt expone claramente que la posesión es innata al ser humano, que  no tiene nada que ver con el egoísmo ni la avaricia que pretenden los colectivistas en cuanto la propiedad es causa de ello.

Eibl-Eibesfeldt esboza el origen etimológico del término posesión, vinculándolo al sedere latino, que es el ser del estar en un territorio. Este significado es ontológico en cuanto se refiere al ser como estar sentado en un  lugar o territorio. La presura es en realidad la referencia explícita ontológica donde el ser se fusiona con la propiedad en un yo. Es un principio de individuación geo-ontológico donde el yo-aprende-una tierra-trabajándola-en-escalio, donde para “poder ser un yo” hay que estar sobre un  territorio, trabajar y funcionar  en régimen de posesión, en que la realidad está individuada y construida por el trabajo en la presura. La presura es la haecceidad o última forma del yo que se cultiva y cultiva en la propiedad de su territorio. Esta idea metafísica la desarrollaré en próximos post así como la de reciprocidad.

 


Política y económica de la oikia-presura

noviembre 21, 2009

Toda concepción del mundo, sistema o filosofía parte de unos principios que se estructuran y soportan para conectar, relacionarse entre sí y dar coherencia al pensamiento. En el caso de la presura como un yo aprehendí esta tierra y la trabajo en escalio, hay varios componentes metafísicos como principio. En primer lugar está mi yo mismo, que surge como principio a partir de Descartes y sobre todo de Locke, aunque la primera formulación fue en el aprehendí neofilosófico de la presura. En segundo lugar se encuentra la proairesis que es la capacidad de elección que tiene el dueño o propietario de elegir el sitio donde quiere crear su hacienda, estancia o casa. La casa es la oikia aristotélica, principio metafísico de la presura, que dará lugar a la oikonómica de la presura y de la polihermenéutica interpretadas como asociación de presuras-presuristas, como otro principio metafísico que se basa en ellas. La consecuencia es que la política no es nada referente al estado sino a la interpretación de los presuristas de su propiedad, la casa, presura o empresa y la del yo en relación a los otros.

        Para Aristóteles la ciudad se constituye como un conjunto de casas que en primer lugar son una especie de aldea y después se forma la ciudad. Es decir, la ciudad es una reunión de casas, pero que es anterior a la casa por naturaleza. Así dice “La ciudad es anterior por naturaleza a la casa y a nosotros como individuos”[1].  A esto Aristóteles le añade otro principio metafísico en cuanto que lo entero como unidad de individuos es necesariamente anterior que las partes  “En efecto lo entero es anterior  necesariamente de la parte”[2]. En esta definición entran cuatro  de la  metafísica; entero, anterior, necesario y parte, es decir, cuando Aristóteles va construyendo su ciencia política no lo hace al margen de la filosofía primera como sino que es ella misma a través de sus principios los que van a constituirla. Desde este punto de vista la ciudad es lo primero y anterior, que junto con su propia libertad de obrar, tiene la capacidad de elegir adecuadamente lo mejor para ella. No es el hombre propio individual, sino la capacidad de obrar que está contenida en la ciudad la que se completa. Y serán los señores los vehículos para la ejecución de la proairesis. Ahora bien está claro que Aristóteles comprende al individuo como εκαστος, singular, como una parte posterior de lo entero-anterior, y por este motivo el individuo no tiene capacidad para operar solo, ya que si esto ocurre o es un animal o es un dios[3]. Con esto el individuo se asocia no por él mismo, sino porque el principio necesario de la polis le infunde la asociación con los demás, que en el caso del hombre puede ser un impulso metafísico por naturaleza, aunque se pueda expresar al hombre intrínsecamente unido a ese impulso “Por naturaleza pues el impulso entre todos ellos es hacia una comunidad”[4]. Y si el impulso está en el hombre también la ciudad contiene otro algo propio, la justicia, ya que la administración de justicia es lo político,  

           Aristóteles describe a la ciudad como una constitución de casas y para ello considera necesario explicar cómo se dirige esa casa y sus relaciones entre sus partes, para considerar si el régimen de la casa es una política, una despótica o una económica. Así como introducción dice que la dirección de la casa es debida al gobierno de uno, mientras que la política es de hombres libres y el principio igual[5]. Mientras que el impulso es lo que permite a los hombres la asociación en una comunidad, hay que diferenciar que lo político pertenece a una cierta clase de hombres que son libres y nobles. Es el señor que tiene la capacidad de libertad para obrar, y en este caso lo que es bueno para la ciudad. Se puede decir entonces que la monarquía es para la casa, pero lo político como administración de justicia es consustancial de la ciudad para los nobles que gobiernan la casa. Así en Aristóteles podemos decir que hay una política, pero también una oi1konomika  como gobierno y dirección de la casa, siendo la despótica uno de los elementos relativos a ella. De esa forma dice Aristóteles que “Todos los que creen que la política, la realeza, la económica y la despótica es lo mismo, no está bien dicho”[6].

       Esta dirección de la casa no puede ser entendida solo como una económica en el sentido de la crematística, sino que hay que comprenderla con los cuatro elementos que se compone la casa, partes como principios metafísicos, y desarrollar lo que supondría esa forma de gobierno de uno en la relación amo-esclavo o noble-conductor-súbdito-conducido como la despótica. Entonces sabiendo que la casa completa, οικια τελειος consta de súbditos y hombres libres, las partes como lo primero más pequeño de la casa son cuatro: 1º la parte μερος que pertenece a la despótica, que es la relación señor-súbdito o amo-esclavo, 2º la parte que corresponde al marido y la mujer como, 3º la parte que corresponde a  la procreación  y 4º a la crematística donde la posesión de riqueza κτησις es parte de la οικια y por lo tanto es principio metafísico de ella[7]. Por eso también hay que explicar que entiende como parte me’roç Aristóteles para comprender la manera en que estas cuatro relaciones con nombre propio pueden ser αρχη de la οικια y por lo tanto filosofía primera como protosofía.  Por otra parte hay que comprender que lo completo o perfecto también es otro principio metafísico aristotélico.

        τελειος yμερος pasan a ser ahora principios de la económica dentro de la cual  la casa es una unidad perfecta en el sentido de que no le falta ninguna parte. Estas son las formas que poseen la fuerza del principio en el sentido metafísico de dar comienzo a algo, por  lo que la casa y lo relativo a la casa se compone de tres asuntos de relación y uno de adquisición material llamada posesión, κτησις . A esta propiedad para Aristóteles también es parte y por lo tanto principio. Entonces es consustancial a la casa y no a la polis, ya que esta es anterior  y la propiedad como κτησις es μερος.

        Aristóteles da preferencia a las relaciones de los hombres dentro de la casa a la referente a la posesión. Dentro de estas relaciones es preferible la de los hombres libres, aunque se llaman de distinta forma en cuanto que es para una relación hombre-mujer, padre-hijo o señor-esclavo. Pero siempre es una monarquía y lo predominante es esa libertad para elegir y obrar de cada relación en cuanto la proai’resiç se acomoda de modo natural en el señor. Entonces la unión de estas tres maneras de dirigir la casa Aristóteles la llama monarquía. Pero la ciudad posee su propio τελειος en cuanto es propia de ella ser varias casas, donde su εκαστος politiké, lo que es propio de los asuntos de la ciudad es la administración de justicia. Ahora bien, hay que diferenciar que lo relativo a la polis como política es la administración de justicia, y lo relativo a la casa como económica es la dirección de la casa en cuanto se divide en cuatro partes o tres según se mire. Entonces lo que verdaderamente da forma a la política y a la económica son los principios metafísicos  que generan la ciudad y la casa.

      Para establecer una relación real como una filosofía de la presura a partir de unos principios tal y como describe Aristóteles con respecto a la política y a la económica, hay que tener en cuenta que esta relación se basa en unos principios metafísicos o conceptores (hablaré de ello en el blog del surfista) que construyen el entramado arquitectónico de la presura. Estos principios son principio, perfecto, parte, entero, anterior y posterior. Esto se traduce en que el concepto de lo político-económico no es el Estado sino la ciudad y la casa en Aristóteles y en la presura es primero ella y luego la asociación.

         El primer principio la proairesis como capacidad de elección de la tierra. Otro principio sería lo anterior y posterior, que es el acto de aprehender la tierra en el cual se toma y posteriormente se trabaja. Las partes son el yo, las relaciones internas y la propiedad, que constituyen de un modo entero, principio, una presura. Lo perfecto para Aristóteles es que se den estas partes como principio, y por tanto, la presura se completa en sus partes como un entero perfecto de partes que tiene capacidad de elegir y decidir gracias a un yo mismo. No es universal, es singular en cuanto es una propiedad limitada. Es, en realidad, la empresa moderna que tiene un dueño, que se interrelaciona internamente, siendo de su propiedad. La asociación económica política no es un Estado sino presuras, sinónimos de empresas o de autonomía, sea empresa o un yo-cuerpo con una casa como aprehendedor-emprendedor. el cual tiene  la capacidad de elegir una acción emprendedora.


[1] Pol. 1252 a 18-19  

[2] Pol. 1253 a 20-21   

[3] Pol. 1253 a 29

[4] Pol. 1253 a  30

[5] Pol. 1255 b 20  

[6] Pol.1252 a 8-10

[7] Pol I. 1253 b 1-10


El concepto de propiedad de Locke

abril 10, 2009

Locke afirma que en base a la palabra de Dios la razón natural ofrece al hombre una naturaleza con todos los beneficios para que subsista. Por ese motivo el hombre tiende a su auto conservación en una naturaleza en principio común a todos. Entonces, “But this being supposed, it seems to some a very great difficulty how any one should ever come to have a property in anything” (1). Según Locke, Dios ha dado a los hombres la razón para hacer uso de ella y conseguir beneficios, al igual ocurre con la tierra, Dios la ha puesto en manos de los hombres para mayor comodidad de su existencia y se afirma que pertenece a la humanidad comunitariamente al ser productos de la naturaleza. Pero cada hombre posee una propiedad que le pertenece a él mismo y nadie tiene derecho a esa propiedad excepto el propietario mismo, ya que el trabajo empleado en dicha propiedad la hace ser propiamente suya y, al haber empleado su trabajo en esa propiedad hace que el resto de los hombres no tengan ya derecho sobre ella. Pues ha sacado esa propiedad del estado en el que pertenecía comúnmente a todos y la ha hecho suya.

Pero aun así, no se puede apropiar de las cosas como se quiera sino que la misma ley de la naturaleza establece unos ciertos límites a la hora de disfrutar esa propiedad, según Locke. Esta idea es muy importante en cuanto que cualquier concepto que establezca una base como un desmesurado apropiación egoísta de la riqueza, es por una interpretación inadecuada del concepto de propiedad. Esto es debido a una interpretación parcial de La riqueza de las naciones, ya que este texto se debe de leer con el de la Teoría de los sentimientos morales de A. Smith. Esta idea, dice Locke, cuando habla de la riqueza y la abundancia, que procede de Dios. De esta forma si Dios nos ha dado todas las cosas en abundancia, la pregunta es: ¿Hasta dónde podemos adquirir esa abundancia?, Locke responde: “To enjoy. As much as any advantage of life before it spoils, so much he may his labour fix a property in. whatever is beyond this is more than his share and belongs to others “(2) Es decir, adjudicarse únicamente aquello que puede ser de uso “propio”. Siguiendo a Locke, la propiedad de la tierra se adquiere también del mismo modo que lo expuesto anteriormente, todo terreno que el hombre trabaje añadiéndole algo de su propiedad para mejorarla hace que se aparte del terreno común y pase a ser propiedad de aquel hombre que ha empleado su trabajo en dicha tierra, mientras hubiera cantidad suficiente para los demás.

Por lo tanto, Locke afirma que es el trabajo el que te da derecho a esa propiedad, es el trabajo que empleas el que hace que seas propietario de esa parcela, esa casa o esas tierras y no la avaricia de algunos hombres. Así pues, nadie debe interferir en la propiedad del otro, porque es esta propiedad conseguida con el esfuerzo lo que caracteriza al hombre y, lo que hace que en el estado natural si alguien interfiere o atenta contra tu propiedad, contra el esfuerzo realizado, aquel que ha sido ofendido tiene el derecho a castigarle. Pero al igual que hay que castigarle en la justa medida en que ha realizado la ofensa, según Locke, podrás ser propietario en la medida en que trabajes para conseguirlo.

Entonces dice Locke “The measure of property nature has well set by the extend of men’s labour and the conveniences of life. No man’s labour could subdue or appropriate all nor could his enjoyment consume more than a small part”(3) Es decir, es una medida de obtener posesiones de forma moderada y limitada para cada hombre sin dañar a nadie, es la regla de la propiedad, que cada cual solo sea propietario de aquello que puede usar sin perjuicio para nadie, puesto que el valor de cada cosa sólo depende del grado de utilidad para el disfrute del hombre .Así mismo, son los hombres los que alteran el valor de las cosas debido a las ganas de querer más de lo que se tiene.

Por lo tanto, aunque las cosas de la naturaleza sean proporcionadas comúnmente, el hombre al ser dueño de sí mismo y de su persona tiene derecho a ser propietario. Es el ser poseedor de sí mismo lo que le da al hombre como persona individual y las acciones que derivan de esta individualidad el concepto fundamental de la propiedad. Así dice Locke, “Though the things of nature are given in common, yet man, by master himself and proprietor of his own person and the actions or labour of it, had still in himself the great foundations of property”(4). Por lo tanto es el trabajo el que te da derecho a la propiedad, que parte ya con el derecho natural que tiene la persona en la propiedad de sí mismo. Ahora bien esta propiedad de sí mismo subsume tanto la libertad como la vida. Cuando Locke habla del estado de libertad lo define como un estado donde el hombre tiene una incontrolable libertad para disponer de su propia persona o sus posesiones en base a la ley natural, aunque no sea un estado de licencia. La libertad se define como no estar bajo la propiedad de ningún poder absoluto y arbitrario, ya que sin poder sobre su propia auto conservación no se tiene poder sobre su vida. Se es poseedor de la libertad como propio sentido normativo común dentro de una sociedad regida por la ley natural de la razón (5). En consecuencia la libertad y la vida se poseen son posesiones del hombre en su estado natural.

Por otra parte el trabajo hace que la naturaleza común el hombre sea poseedor de algo. Es el esfuerzo invertido para conseguir aquello que se desea aquel que hace que se tenga derecho sobre esa cosa, uno y no el resto de los hombres. Según Locke, no se es dueño de esa tierra sólo por separar esa parcela del resto, no por aislarla en un territorio, sino por aportarle algo, por trabajarla, por cultivarla y por regarla, y en definitiva, por elaborarla para conseguirla, aunque algunas posesiones no son iguales para todos los hombres, porque éstos pueden acumular oro y plata a cambio de la tierra, por eso es el gobierno el encargado de regular el derecho de propiedad. El gobierno únicamente se encuentra para preservar ese derecho y castigar a aquél que atente contra él. Ahora bien hay que definir qué es lo que entiende Locke por gobierno y si este es subsidiario del poder legislativo y cómo lo define. Es lo que Locke se refiere como Commonhealth, que yo he traducido por sociedad para la defensa de la propiedad y no por Estado, como se refieren sus traductores. De todas formas dejo para otros post estas ideas y para el próximo una reflexión sobre la razón como un Yo-general presurista que se acerca a la idea de Fichte, pero comprendiendo la idea de escalio, que es el trabajo sobre la tierra como propiedad.

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[1]The Second, 25, pág. 12, “Más, admitido esto, a algunos les resulta muy difícil entender cómo podrá un individuo particular tener posesión de cosa alguna”
[2] The Second, 31, pág. 15 “Hasta donde podamos disfrutarla. Todo lo que uno pueda usar para ventaja de su vida antes de que se eche a perder será aquello de lo que le esté permitido apropiarse mediante su trabajo. mas todo aquello que excede lo utilizable será de otros
[3] The Second, 36, pág. 17, “La naturaleza ha dejado bien sentado cuáles han de ser los límites de la propiedad, pues estos dependerán del trabajo que realice un hombre y de lo que resulte conveniente para vivir. Ningún trabajo humano fue capaz de apropiárselo todo; y tampoco podía disfrutar hombre alguno más que de parte pequeña
[4] The Second, 44, pág. 20, “Aunque las cosas de la naturaleza son dadas en común, el hombre, al ser dueño de sí mismo y propietario de su persona y de las acciones y trabajos de esta, tiene en sí mismo el gran fundamento de la propiedad”
[5] The Second, 22, pág. 11, “ But freedom of men under government is to have a standing rule to live by, common to every one of that society, and made by the legislative power erected in it; a liberty to follow my own will in all things where the rule prescribes not; and not to be subject to the inconstant, uncertain, unknown, arbitrary will of another man; as freedom of nature is to be under no other restrain but the law of nature”.